La provincia de Mendoza hace años que transita una emergencia hídrica muy importante, por eso para nuestra región las nevadas significan un recurso realmente vital. Durante la última temporada invernal, los fuertes temporales de nieve que se desataron sobre la cordillera mendocina hacen pensar que esta situación pueda revertirse de manera paulatina. De hecho, Leandro Cara, Becario doctoral del IANIGLA-CONICET, en diálogo con FM Vos 94.5, explicó que debido a la magnitud de las precipitaciones níveas se espera un buen año hídrico en la región.

«Este año ha sido bueno, se rondó prácticamente en los niveles de la media en todas las cuencas o incluso superando estás marcas en algunas de ellas. Esto sucedió más en las cuencas hidrológicas del sur de Mendoza. En el norte de la provincia la situación ha sido distinta, debido a que se ubicó en la media o también en un nivel un poco más bajo. En el límite con San Juan, y en esa provincia, específicamente, el panorama ya no es tan favorable», dijo Leandro Cara al principio de la charla haciendo hincapié en lo que se ha registrado en diferentes zonas.

«Las mayores nevadas invernales se registraron este año en la cordillera del sur mendocino. De hecho, según nuestros registros, hasta la cuenca del río Tunuyán todas se ubican por encima de la media. Este escenario tan favorable hace muchos años que no lo veíamos, por lo tanto, estamos muy contentos porque se trata de algo sumamente positivo. Esta nieve va a servir para cargar un poco los acuíferos y alimentar los glaciares, aunque es necesario aclarar que, si bien esta situación trae mucho alivio para los próximos meses, la escasez del recurso hídrico continúa», amplió el especialista en torno a esta realidad. Después, definió cuáles han sido los ríos más favorecidos del oasis en cuanto a las nevadas en alta montaña. «El río Atuel, el Colorado y el Diamante son los que mayor cantidad de nieve tienen. La cuenca Malargüe también recibió una buena cantidad de precipitaciones. La cuenca del río Tunuyán está en valores medios y la del río Mendoza por debajo de la media, aunque dentro de un rango de normalidad», manifestó Cara.

Más adelante, se encargó de explicar de qué manera se originan las nevadas en la cordillera. «Las precipitaciones de invierno están vinculadas a eventos climáticos que se relacionan con la temperatura del océano Pacífico. La masa de aire húmedo que impacta en la cordillera es la que termina condicionando las nevadas. Esta temperatura del océano se viene estudiando desde hace muchos años. Las mayores oscilaciones de la temperatura media del agua es lo que se denomina como el fenómeno de La Niña (sequía) o El Niño (abundantes lluvias). Si la temperatura del Pacífico aumenta, hay una mayor evaporación, y como consecuencia de esto, se registran más precipitaciones y nevadas en nuestra cordillera», precisó el becario doctoral del CONICET brindando todos los detalles al respecto. «Los ciclos de El Niño y La Niña impactan directamente. Estas nevadas que estuvieron por encima de la media en todas las cuencas no se registraban desde el año 2005. En el 2015 y 2016 también tuvo lugar El Niño, el cual en aquel entonces dejó abundantes precipitaciones con valores cercanos a los del 2023», aclaró.

Para terminar, estimó cuál podría ser el alcance del fenómeno El Niño en la región: «El fenómeno de la lluvia hace que la nieve se derrita mucho más rápido. Cuando esto sucede, puede haber eventualmente problemas de desastres, como aludes y avalanchas. Algo parecido sucedió en la zona del Paso Pehuenche a principios del invierno, cuando llovió muchísimo en lugar de nevar. Esos deslizamientos destruyeron la ruta de ese lugar», completó Leandro Cara.