En la posguerra sufrieron los mismos problemas que los soldados que habían atendido, desde las pesadillas y el estrés post traumático, hasta la indiferencia estatal y social. Hoy ellas recuerdan la historia.
El 2 de abril de 1982 tropas argentinas desembarcaron y tomaron el control de las islas Malvinas, generando emoción entre los argentinos. Los medios mostraban una imagen triunfadora pero el 1 de mayo comenzaron los bombardeos británicos y se esfumaron las esperanzas de una resolución diplomática del conflicto. Fue allí entonces que comenzaron los combates por aire, mar y tierra; en tanto que en Argentina ellas luchaban por sacar adelante y mantener con vida a los heridos.
Presentes en el acto por el «Día del Veterano y Caídos en la Guerra de Malvinas», tres mujeres que fueron enfermeras del ejército durante esos días recordaron con dolor y honra aquellas duras jornadas.
Durante la Guerra, Ada Barroso fue enfermera del ejército y, con orgullo, aseguró que “fue un honor haber servido a la Patria en un momento tan duro y crítico para nuestro país”. Pese a no estar preparada para la guerra, Barroso estuvo presente en el Hospital Naval Dr. Pedro Mallo, de Buenos Aires, en donde recibían a los pacientes más críticos; “no solo curábamos heridas físicas, también curábamos las heridas del alma de aquellos que lograron sobrevivir”.

Eda Barroso y compañeras.
“Estos momentos son muy dolorosos para nosotras porque vivimos situaciones de mucha tensión. Pasábamos días con el uniforme puesto, recibiendo a heridos de primera línea”, narró Marisa Aballay, enfermera del ejército durante la Guerra de Malvinas. Pese a no recordar con claridad nombres, aseguró que jamás olvidará “el rostro de aquellos jóvenes que, con mucho dolor, querían volver a las islas a luchar por la Patria”.
Por último Marisa Peiró, quien también fue enfermera durante la guerra, sostuvo que todos los años regresa a General Alvear para “recordar con el mismo sentimiento lo que ocurrió hace 42 años atrás”. Además, recordó que “en el año 1980 fue parte de la primera promoción de mujeres a la Fuerzas Armadas y “sin poco entendimiento y escaso conocimiento, en el años 1982 tuvimos que sacar fuerzas para poder sostener a los heridos que llegaban a nosotras”.

Marisa Peró, enfermera del ejercito durante la Guerra de Malvinas.
Las mujeres que participaron en el conflicto de Malvinas en 1982 lo hicieron como instrumentadoras quirúrgicas, enfermeras o en otras profesiones. Algunas pocas de ellas fueron condecoradas como veteranas. Todas siguen esperando un reconocimiento: un lugar en la memoria colectiva por su desempeño en una guerra que se libró por una causa justa, pero durante una dictadura que desplegó un proyecto de terror estatal.
