La alternativa la presentó la Senadora Anabel Fernández Sagasti ayer en la Legislatura junto a la economista Amalia Granata, miembro de su equipo. La idea es que, en vez de invertir cerca de 800 millones de dólares, se utilice ese dinero para una represa menor sobre el mismo Río Grande. De allí se derivaría agua hacia el Atuel para regar tierras fértiles y potenciar las represas de los Nihuiles (sobre el Atuel).
La propuesta se basa en la visión de que ese dinero que viene de la Nación en realidad pertenece a Mendoza, ya que se entrega a cambio de un juicio que llevaba adelante la provincia por perjuicios de la promoción industrial. En 2006, los entonces gobernador Julio Cobos y presidente Néstor Kirchner firmaron el trato que reviviría la idea de la represa.
“Enviamos el proyecto a legisladores provinciales, concejales y hasta al gobernador. La idea es proponer alguna alternativa de debate porque ésto se hará con el dinero de los mendocinos”, afirmó Fernández Sagasti.
La alternativa, con base en estudios de la consultora Harza Hissa UTE y análisis propios, estipula que se podría construir una presa más chica, de 151 metros en vez de 178 metros, por US$ 450 millones y además invertir US$ 350 millones para el trasvase. Además, con la mayor cantidad de agua que llegaría a los Nihuiles podría triplicarse la actual producción eléctrica de esas centrales.
En esa visión, Portezuelo “no beneficia en nada a nuestra provincia y tiene un impacto negativo”. Granata comentó que de US$ 800 millones que aportaba Mendoza, solo volvían en concepto de generación energética cerca de US$ 200 millones, perdiendo US$ 600 millones. Las otras provincias bañadas ganarían en el manejo del recurso hídrico pero sin aportar nada.
