En el marco de un nuevo acto conmemorativo por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, se vivieron momentos de profunda emoción al recordar a los 649 soldados argentinos que dejaron su vida en el conflicto del Atlántico Sur.
Durante la ceremonia, Marisa Peiro brindó un sentido testimonio que conmovió a todos los presentes. Sin discurso escrito y apelando a sus sentimientos, expresó: ‘hay palabras que no se escriben con tinta, sino con el alma’, y desde ese lugar agradeció a los excombatientes por su entrega, su valor y su lealtad a la patria.
En sus palabras, destacó el coraje de los soldados argentinos, reconociendo no solo su fortaleza, sino también el miedo que debieron enfrentar en combate: ‘ellos también tuvieron miedo, pero fueron más fuertes’, sostuvo.
Además, compartió su experiencia personal durante la guerra, cuando prestó servicio en la Base Naval Puerto Belgrano. Recordó la incertidumbre de aquellas horas previas al conflicto y el rol que cumplieron junto a otras jóvenes, muchas de ellas con apenas 18 años, preparadas para recibir a los heridos.
Con profunda sensibilidad, describió cómo acompañaban a los soldados heridos: ‘fuimos madres antes de serlo. Nos sentábamos a su lado, les escribíamos cartas, les contábamos historias para aliviar su dolor’.
En el cierre, dejó un mensaje que sintetizó el sentimiento de toda la jornada: la necesidad de mantener viva la memoria y el reconocimiento a quienes lucharon por el país: ‘la herida sigue abierta, pero jamás debemos olvidar. Y si tuviera que volver, lo haría, sin dudarlo’, afirmó.
