Durante la tarde del miércoles se conoció el Pronóstico de Escurrimiento de las cuencas de los ríos Atuel y Diamante para el periodo 2020/21. Si bien ambas presentan mejoras respecto a la temporada pasada, no llegan a la media histórica. La situación en el resto de los ríos de Mendoza es similar.

En dialogo con F.M. Viñas el Subdelegado del Atuel, Ing. Martín Hidalgo señaló “este año la situación ha mejorado muy poco”, explicando que, de 7 niveles tomados como referencia para estimar los caudales a recibir durante el ciclo, “estábamos en el último y ahora hemos pasado al penúltimo”. El lapso 2019/20, fue el más seco de los 114 de registro que tiene el Departamento General de Irrigación.

El año se pronostica como “Pobre”, con un 67% de agua de un año medio. Para tener una idea en números, el pronóstico de este año es 740 hectómetros cúbicos de derrame, es decir el volumen que va a escurrir hasta septiembre de 2021. El medio histórico ha sido de 1100 hectómetros cúbicos, mientras que el del año pasado fue de 590.  En promedio el río traerá 23 m3/s, cuando el medio es de 35 m3/s.

Martín Hidalgo, Subdelegado del Atuel.

Pese a las fuertes nevadas registradas a fines del otoño y principios del invierno, gran parte de esa agua recarga los acuíferos subterráneos y otro porcentaje se evapora. Vale aclarar que el escurrimiento se toma en la estación de aforo “La Angostura”, aguas arriba del Nihuil, por lo que realmente para el riego se contarían con 610 hectómetros cúbicos.

Seguimos en una crisis muy profunda lo que nos obliga a seguir siendo extremadamente cuidadosos con este recurso y con la distribución del mismo”, aseguró Hidalgo.

Durante esta temporada, seguramente se deberá volver a seccionar el agua para riego. El nivel del sistema de embalses Nihuil – Valle Grande es preocupante estando al 40% actualmente.

CONFLICTO CON LA PAMPA

“Con estos valores no hay forma de cumplir con lo que ha establecido la Corte. Físicamente es imposible porque para llegar a eso irreversiblemente va a haber daños en nuestra área irrigada”, sostuvo.

El Subdelegado alertó que “si intentamos cumplir los 3,3 m3/s en el límite, indefectiblemente significa que hay que dejar de regar hectáreas en la provincia de Mendoza”.

A.C.