La investigación por la muerte de Lorena Segura, asesinada por su esposo, el policía Hugo Acuña, de un disparo en el pecho efectuado con el arma reglamentaria, sumó al expediente el audio del llamado al 911 que, en primera instancia, realizó el efectivo pasadas las 11 de la mañana del 15 de abril.
“Hablo de la calle Agustín Álvarez, del departamento 1, soy policía. Disparé accidentalmente y le pegué a mi señora”, dice –muy nervioso- Acuña a la operadora que lo atiende en el CEO. A medida que transcurre la comunicación, el efectivo no logra hilvanar sus dichos y no puede repetir la dirección del lugar del hecho, a pesar de la insistencia de quienes estaban de guardia en el Centro Estratégico de Operaciones.
Tras la primera intervención de Acuña, es una mujer quien se comunica con el 911. Se trata de una vecina que contribuyó al traslado de Segura al hospital Enfermeros Argentinos, donde se certificó el deceso de la mujer. “Estamos llegando al hospital, está muy mal”, se alcanza a escuchar por parte de quien realiza la llamada, también bajo una fuerte crisis nerviosa.
Como después sostuvo –en sede policial- Acuña desde un principio habló “de un hecho accidental” y así refiere en las primeras palabras que vocifera en su diálogo con la operadora del CEO. Después ratificó esa versión ante colegas policías y, se prevé, será su coartada durante el resto del proceso.
Pero la situación de Acuña, por lo menos al comienzo de la instrucción, es complicada. Primero la fiscal Silvia Agüero, a cargo de la causa, halló indicios que desechan un accionar accidental de parte del policía y ahora se conoció el resultado de un examen balístico que podría agravar el presente de Acuña. Se trata de un barrido electrónico que se aplicó sobre la ropa de la víctima. Esta pericia determinó que Acuña efectuó el disparo a una distancia oscilante entre 1,40 metros y 1,70 metros.
Ese promedio de un metro y medio de distancia que existe entre la pistola 9 milímetros y la posición de Segura cuando recibió el tiro, contradice lo que sostiene Acuña en relación al forcejeo previo al disparo.
El próximo capítulo de esta lamentable historia será la audiencia que deba convocar Agüero y en la que se definirá si Acuña continúa detenido y con cumplimiento de esa medida en la cárcel de San Rafael.
El lunes, el abogado Gustavo Nedic se apresta por estos días a asumir la representación legal de Acuña y su primer objetivo será excarcelar al policía y consolidar la hipótesis accidental acerca de la muerte de la comunicadora Lorena Segura.
Diario San Rafael
