Una semana de diciembre y los primeros quince días de enero fueron suficientes para que el fuego arrasara con más de 110.000 hectáreas de monte nativo en el Sur mendocino.

Desde el Plan Provincial de Manejo del Fuego criticaron la falta de mantenimiento en muchas picadas.

«Tenemos una situación complicada debido a la elevada carga de combustible fino existente en los campos y en contraposición una baja carga ganadera para consumir esas pasturas. Con las altas temperaturas y vientos secos, el material fino se seca y es el combustible iniciador para cualquier incendio. Cualquier tormenta que pase y deje caer un rayó y más con esta sequia que estamos teniendo vamos a tener fuego», afirmó Guillermo Ferraris, coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego (PPMF).

El titular del PPMF explicó que «en algunos lugares las picadas están empastadas y sucias y no cumplen con la función de ser picadas cortafuegos. Si bien a los incendios de gran magnitud no los frena, da seguridad a los brigadistas para entrar al campo, o es una vía de escape en caso que la situación se descontrole, también sirve para iniciar el contra fuego. Si no están mantenidas o no hay picadas es muy difícil tratar de controlar un incendio».

Ferraris recordó que contar con picadas en los campos es una obligación que está contemplada en la ley 6.099 de prevención y lucha contra incendios en zonas rurales.

Fuente: Diario Uno San Rafael

JT