El pasado viernes nacieron en el Hospital Enfermeros Argentinos de General Alvear, trillizas pre-término de 30 semanas de gestación con un peso de 1.000 gr a 1.200 gr. Un acontecimiento poco común a lo que se suma el origen de sus padres ambos provenientes de Senegal.
El padre de las trillizas es Aladji Diagne de 26 años y su madre Mame Sow de 20 años. Aladji es conocido en General Alvear desde su llegada hace unos años.
Con su puesto de venta ambulante fue entablando relaciones con la comunidad del sur, que lo acogió de la mejor manera posible. De hecho, todos recuerdan un episodio particular, cuando los comerciantes vecinos salieron a defenderlo en el momento en que la dirección de inspección municipal le quiso decomisar la mercadería que vendía.
Siendo un adolescente Aladji partió de Senegal, República Autónoma de África, en busca de nuevos horizontes. La mala situación económica y la falta de oportunidades laborales fueron uno de los motivos principales. «Era muy difícil la vida allí» dice el flamante papá.
Cruzó el Atlántico con destino a Sudamérica: Paraguay, Uruguay, Brasil y finalmente Argentina fueron los destinos en los que el joven senegalés buscó su lugar en el mundo.
«No hay ningún país como Argentina, es único», aclara Aladji, quien recaló primero en el departamento de San Rafael hasta que le levantaron su puesto de venta. Sus amigos, que compartían con él parte del espacio callejero, se dispersaron en diversos puntos del país. A él se le dio por cruzar el límite e instalarse en General Alvear. «Llegué de callejero que soy, trabajando como siempre».
Entonces comenzó a ganarse la vida en la vereda lindante con la intersección de Av. Alvear Este e Independencia, en pleno centro alvearense. Su fisonomía africana llamó la atención de todos los lugareños y rápidamente se convirtió en un personaje de la zona.
En Alvear vivió en un primer momento en un hotel, hasta que conoció a Osvaldo Lorente, quien se acercó un día hasta su puesto de trabajo y comenzó a charlar sobre su vida. Era el comienzo de una relación de amistad que ha sido fundamental para Aladji.
«Lo invité a que parara en mi casa, allí iba a tener para comer y dormir. Luego buscamos en conjunto un departamento para alquilar pero todos lo rechazaban con un claro sesgo de prejuicio y discriminación, le decían que no porque era negro», afirma Osvaldo Lorente.
Por suerte, Carlos Mon, quien es amigo de Osvaldo, le alquiló un departamento en el cual vive actualmente el senegalés. Aladji todos los veranos muda su mercadería a Las Grutas para aprovechar el fervor turístico, allí puede hacer una diferencia económica y viajar por tres meses a Senegal para visitar a su familia.
En el último viaje se casó con Mame Sow, a quien conocía incluso antes de arribar a Sudamérica. Luego de la unión matrimonial Mame se vino a vivir con él a General Alvear. Actualmente ambos son residentes legales e incluso después de varias idas y vueltas Aladji tiene doble ciudadanía.
Todo un parto
Horas intensas, de mucho trabajo por parte de enfermeros, médicos y parteras se vivieron el pasado viernes.
«A las 8.15 de la mañana ingresó la chica con un trabajo de parto de alto riesgo que se desencadenó con un mes de anticipación. Tuvimos que tranquilizarla, era una mamá con la que, si bien no hablaba español, nos pudimos comunicar y a las 10 de la mañana, cuando arribó la ambulancia de San Rafael que venía equipada con respirador y médico especialista, dimos iniciada la cesárea», detalló la Dra. Graciela Fernández de Raich, jefa del área de Neonatología del hospital alvearense.
Actualmente las trillizas se encuentran en el hospital Schestakow, donde están siendo atendidas por los especialistas, internadas junto a su madre.
Aladji viaja todos los días para ver a sus tres hijas, «todavía las trillizas no tienen nombre porque tenemos una tradición que consiste en que solo el momento después que mis hijas toquen mis manos recibirán el nombre que me dicten mis padres. Ellos están encantados, van a venir desde Senegal de vacaciones para conocer a sus tres nietas», cerró Aladji sin poder ocultar su felicidad en el rostro.
