El miércoles en una vivienda de calle 4 entre D y E, el propietario advirtió al llegar que un par de delincuentes habían ingresado a su hogar luego de romper dos candados.
Luego pudo comprobar que los malvivientes se habían hecho de varios elementos que él utiliza cotidianamente para trabajar.
Dos palas, un pico de hacha, dos horquillas y tres anchadas fue el saldo negativo para el vecino de la zona rural.
