El proyecto de Portezuelo del Viento ya fue archivado y solo queda analizar el tema del derecho a utilizar los 34 m3/s que la justicia determinó que le corresponde a Mendoza del Río Grande en nuestro sur provincial, como todos sabemos.
Lo primero que debemos recordar que el Río Grande y el Barrancas son tributarios del Río Colorado que después de recorrer tramos de territorio de Mendoza, Neuquén, La Pampa, Río Negro y Provincia de Buenos Aires desagua en el océano Atlántico a través de un delta ubicado a unos 100 kilómetros al sur de Bahía Blanca, aportando al mar unos 130 m3/s de agua dulce, un verdadero despropósito.
Hace un tiempo atrás quedó trunco el aprovechamiento del río mendocino y al no construirse Portezuelo se comenzó a invertir parte del dinero que estaba destinado para ello en otras obras; el tema del dique quedó en el olvido y junto con ello el Trasvase del Río Grande al Atuel.
Vivimos tiempos de cambio climático; los últimos datos que hay sobre las reservas de agua de nuestra provincia indican que los glaciares de la parte de la cordillera del sur mendocino han perdido más del 80% de la superficie y volumen en las últimas 4 décadas y eso repercute en forma negativa en la cantidad de agua que dispondremos en el futuro cercano.
Deberíamos encarar el tema del trasvase del Río Grande al Atuel en forma decidida puesto que por ley de 1976 nos corresponde un caudal de 34 m3/s que penosamente se pierde en el mar argentino continuamente, pudiendo ser un refuerzo importantísimo en nuestra provisión de agua para incrementar el área cultivada regional y cumplir con el suministro, de 3 m3/s en la frontera con la provincia de La Pampa. En estos tiempos de disminución de reservas hídricas que se padece, no solo en el sur mendocino sino en la totalidad de la provincia, no podemos darnos el lujo de seguir perdiendo ese muy vital elemento.
Debemos tener muy en cuenta que los glaciares pueden desaparecer en el futuro, como lamentablemente ha ocurrido en la cordillera norte y centro de Chile, donde se ha planificado racionalización de recurso en varias zonas muy pobladas.
El volumen de los glaciares que alimentan a los ríos Diamante y Atuel van disminuyendo lentamente, al igual que los que originan al Río Grande y por lo tanto se hace necesario ir cubriendo esa disminución de caudal para lo que resultaría importante el trasvase mencionado, todavía tenemos reserva de agua a la debemos cuidar aplicando un uso racional en la tarea diaria que desarrollamos como ciudadanos, empresarios y principalmente en aquellas actividades de gran consumo hídrico, pensando qué les dejaremos a las generaciones futuras.
Una parte de los fondos del resarcimiento por Portezuelo ya se están invirtiendo en obras y es necesario solicitar al gobierno provincial se destine otra parte para realizar esta obra, para no seguir perdiendo ese caudal que por derecho nos corresponde; el capital para hacerlo ya está, solo falta reflotar el tema del trasvase del Río Grande al Atuel para utilizar ese importante recurso hídrico que en la actualidad va directamente al mar.
