En un partido de tono discreto, Argentino le ganó 1 a 0 a Andes en el marco de la 6° fecha del Torneo Federal B.
El buen trabajo del primer tiempo le alcanzó al conjunto de Sebastián Cloquell para consolidar una victoria muy festejada en el estadio Mauricio Serra. Nicolás Saba a los 28 del primer tiempo marcó el único tanto del partido.
Desde el arranque del encuentro, el dueño de casa tomó posesión de la pelota y comenzó a causarle dolores de cabeza a la visita más que nada por el sector derecho. Las incesantes subidas de Rodrigo Alaniz, más el aporte de Emanuel Lucero eran por momentos un trauma para los dirigidos por Hugo Rodríguez.
Con poco y nada, El Croto intentaba generar peligro en los pies de Pablo Sánchez y Sebastián Cazola pero bien parado en el fondo, el ex Andes, Diego Tissera despejaba todo lo que caía a su alrededor.
Sobre 28 minutos, Alanís se sacó de encima a Federico Jofré y tiró el centro al corazón del área, Saba madrugó a Luis Aguilera y la mandó al fondo del arco para decretar el único tanto de la tarde.
De ahí en más, la visita dejó pasar el tiempo y se fue al vestuario pensando en dar vuelta un resultado que sería inamovible hasta el final.
El tirón de orejas en el vestuario sirvió para que Andes muestre otra faceta totalmente diferente a la de los primeros 45 minutos. “El Sapi” empezó a crecer en tres cuartos de cancha y comenzaron a llegar las faltas cerca del área de Jorge Fontemachi.
A pesar de estar mejor parado, El Croto casi sufre la segunda caída de su arco a los 10. Saba recibió un centro por lo bajo, pero el ex hombre de Independiente Rivadavia se lo comió a escasos centímetros del arco defendido por Barroso.
La presión que ejercía el conjunto alvearense en la mitad de la cancha hizo que Cazola también aporte lo suyo por ambas bandas, pero lamentablemente no era la tarde del Croto.
Lentamente el reloj avanzaba y los hombres de Rodríguez no encontraban el camino. Una buena jugada individual de Marcos Lucero y un potente remate de Sánchez fueron de lo mejorcito de un Andes que regaló un tiempo, dominó el siguiente, pero se vino de San José con las manos vacías.
Juan Pablo Navío
