Luego de la transferencia de Vale a Mendoza de la Mina Potasio Río Colorado, F.M. Viñas dialogo con Emilio Guiñazú, subsecretario de Energía y Minería de la provincia. “Es un tema para festejar y ponernos a trabajar”, aseguró.
A fines de 2.015 con la asunción de Alfredo Cornejo como gobernador de Mendoza, “uno de los primeros desafíos que planteamos fue el de volver a poner en marcha ese emprendimiento”, señaló.
La mina había dejado de construirse (nunca llegó a operar), en 2.013, luego de 2 años de trabajo en el que se llegaron a emplear alrededor de 2.000 personas y se invirtieran US$2.500 millones.
“Por una serie de desinteligencias entre el gobierno nacional y provincial, situaciones internacionales que tampoco ayudaron, hicieron que Vale decidiera paralizar Potasio Rio Colorado con las consecuencias nefastas que tuvo”, reflejó.
Otra de las complicaciones pasaba por la “sobredimensión del proyecto” que incluía un ferrocarril propio hasta Bahía Blanca y una terminal portuaria exclusiva.
“La idea de entrada fue encontrarle una salida a esa situación”, sostuvo el funcionario. La primera estrategia tomada fue la de “sentarse con Vale para una reingeniería del proyecto”, que se adaptase a las nuevas condiciones del mercado y salir a buscar un nuevo inversor, “cosa que no dio resultado”.
Pasaron dos años y la situación se tornó “insostenible tanto para Vale como para la provincia”. La alternativa que resultó más conveniente para ambas partes fue la que la empresa minera transfiriera a Mendoza Potasio Río Colorado, con todos sus activos, terrenos, maquinarias y derechos. A partir de ahora, la provincia asume toda la responsabilidad como nueva dueña del proyecto “de ponerlo en marcha”.
Internacionalmente el potasio tiene una demanda mundial en el orden de 60 millones de toneladas por año, de las cuales un 30% van a China. El gigante asiático al ser el principal comprador fija el precio internacional, “actualmente está bajo, por debajo de los US$300” indicó Guiñazú.
Dentro de la región hay un “nicho de mercado”, compuesto por Argentina, Uruguay, Paraguay que consumen en el orden de las 300 mil, 400 mil toneladas por año, “y pagan un precio bastante mayor, porque compran con una escala menor”.
“Ese nicho de mercado que hoy está pagando alrededor de US$450 la tonelada es al que apuntamos en principio, con una producción en la mina de 200 mil toneladas al año”, en un arranque mucho menor al que en su momento planteó la Vale.
Por otra parte se proyecta sinergizar todo el complejo con el resto de las actividades económicas de la provincia, en una zona careciente de servicios. “Parándonos en Río Colorado queremos reutilizar la infraestructura de la mina para poder dotar a las empresas mendocinas de una base de operaciones para atender actividades económicas en el sur de la provincia que hoy se atienden desde Neuquén y Río Negro”, explicó Guiñazú.
¿CÓMO ES LA EXTRACCIÓN?
Se hace a través del proceso de minería por disolución. Hay una gran capa de sal que mezcla sales de potasio y de sodio a mil metros de profundidad. Se inyecta agua, se disuelve la sal, extrayéndose la salmuera, que luego pasa por un proceso en el cual se va asentando la sal en diferentes capas, separándose las sales de potasio del cloruro de sodio. El cloruro de potasio se peletiza (da forma de bolita) y se envía a su uso final como fertilizante.
A esta escala según Guiñazú, sería factible utilizar el subproducto, cloruro de sodio para la fabricación de “Soda Solvay” o cloruro de calcio, uno de los insumos fundamentales para la industria del vidrio, con alta demanda en la provincia.
PROYECCIÓN LABORAL Y TRASPORTE
Para la producción de potasio con una proyección de 200 mil toneladas al año, se emplearían unas 300 personas en la construcción y alrededor de 150 en la operación posterior, algo mucho menor que lo desarrollado en su momento por Vale.
El trasporte del material en una primera etapa será a través de rutas, “para ese volumen de producción va a ser por camión. Para que un tren tenga sentido, tenemos que hablar de dos millones de toneladas al año”, aseguró. En un futuro, no queda descartada la ampliación.
POSTURA DE LA PAMPA SOBRE POTASIO RÍO COLORADO: «Pelearse con Mendoza es un deporte».
Días atrás el diario pampeano “La Arena” publicaba declaraciones del diputado Martín Berhongaray en el que afirmaba que “es un proyecto minero plagado de imprecisiones que puede condicionar a futuro la calidad de nuestro río Colorado porque hasta el momento ningún estudio descartó su posible contaminación”.
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En este sentido Guiñazú expresó “a La Pampa a veces le falta info y a veces distorsiona la información. Hacen política con todo lo que tenga que ver con Mendoza. Para La Pampa pelearse con Mendoza es un deporte”.
“Potasio Río Colorado tiene sus estudios de impacto ambiental aprobado”, completó.

