La implementación del sistema de token digital para la validación de recetas médicas genera preocupación entre farmacéuticos y afiliados de PAMI, especialmente en localidades como General Alvear y otros departamentos del sur mendocino.
Si bien la digitalización apunta a modernizar procesos y mejorar controles, advierten que la medida podría complicar el acceso a los medicamentos para muchos adultos mayores.
Omar Alonso, farmacéutico local, explicó que las farmacias ya vienen trabajando con recetas electrónicas desde la pandemia: ‘el sistema obliga a validar digitalmente cada prescripción antes de la entrega del medicamento, la nueva disposición incorpora un paso adicional como lo es el uso de un token digital que reemplazará al tradicional troquel de las cajas de medicamentos, utilizado históricamente para certificar la entrega y gestionar el posterior cobro a las obras sociales’, detalló.
El principal inconveniente surge porque una gran cantidad de jubilados y pensionados no cuenta con teléfonos inteligentes, acceso a internet o conocimientos tecnológicos suficientes para manejar aplicaciones y códigos de validación: ‘se la estamos complicando al abuelo’, manifestó.
La preocupación se acentúa en zonas alejadas de los grandes centros urbanos, donde las dificultades de conectividad son más frecuentes: ‘cuando el retiro de medicamentos es realizado por terceros, estos deberán contar con permisos digitales o acreditaciones específicas para completar la operación, sumando nuevos requisitos al procedimiento’, comunicó.
Durante los próximos 180 días convivirán con el sistema tradicional y el nuevo mecanismo digital, desde el sector farmacéutico anticipan que los primeros meses serán complejos: ‘una de las principales inquietudes tiene que ver con la duración de los tokens, que en algunos casos pueden vencer en cuestión de minutos, obligando a generar nuevos códigos para finalizar el trámite’ comentó.
Desde las farmacias consideran que sería necesario ampliar los tiempos de validez de los tokens para los afiliados de PAMI, permitiendo que los adultos mayores dispongan de más margen para realizar las gestiones sin contratiempos.
De lo contrario, muchos deberán trasladarse hasta las oficinas del organismo para obtener el código y luego dirigirse a la farmacia, sumando demoras e incomodidades.
