El espectáculo «Vendimia, Tierra con Alma», involucró a 49 artistas y apostó a lo seguro. Con un guión que tal vez pecó de sencillez, se buscó no sorprender nunca al espectador, sino por el contrario, anticiparle lo que venía repasando los lugares comunes de cada vendimia con un ritmo cadencioso, música enlatada y un excelente nivel de danzas, iluminación y vestuario.

«Viste viejo, ya están los inmigrantes, enseguida viene la virgen y el patio cuyano que a vos te gusta» le decía una mujer a su esposo que se impacientaba al no ver a sus queridos gauchos.

El origen de la vida con el agua como leitmotiv, una mención a los aborígenes latinoamericanos y la llegada de las colectividades conformando el ser nacional que sublimó en un tango, se hilvanaron rápidamente con breves voces en off para darle paso al malambo que representó a la tormenta y el renacer de la esperanza con la plegaria a la Virgen de la Carrodilla.

Allí sobrevino el festejo del agricultor en el patio criollo con la infaltable zamba y donde por supuesto, no hay cueca sin gato. El final decantó con un mensaje declamado acerca del cuidado del agua, bandera con la que se identifica al departamento desde hace años, al son de la canción de Abel Pintos «Somos uno».

La elección

Fueron 65 votos para 12 candidatas, pero desde el primer sufragio que se cantó a las 00.01 del domingo, la tendencia quedó clara en favor de la soberana de Ciudad, María Eugenia Poggio (24), que en la previa ya sonaba entre las favoritas del público.

Esto nunca se modificó y en los siguientes 15 minutos, la hermosa pelirroja de 1,75 de estatura y que está a tres materias de recibirse de odontóloga, era anunciada como la nueva reina de los alvearenses. Virreina fue electa Macarena Antolín (22 años, 1,65 metros) que representó al distrito de Alvear Oeste y obtuvo un total de 15 papeles con su nombre.

Con un temple que resalta incluso por sobre su belleza, lo primero que manifestó la reina electa fue que va a «compartir las medidas que adopte el gobierno en favor del agro» pero además se comprometió a «proponer algunas para que la fruta y el vino tengan valor».

La flamante soberana reconoció que no dejó detalles al azar en su preparación. «No soy una improvisada, me gusta saber de lo que hablo. Tomé un par de clases y seguiré tomándolas» apuntó.

Fuente: Diario Los Andes