Esta semana se registró el robo de una bomba de agua a productores de la zona de calle 9 y M. Este es uno más de los hechos de inseguridad que representan un problema más para los agricultores en la región.

A los factores climáticos, como las recientes heladas que han causado daño en los cultivos que ya están dando brotes, y el valor de mercado que no siempre se condice con los costos de producción, en el último tiempo se le agrega un nuevo problema para los agricultores: la inseguridad. Así lo hizo saber el productor Juan Oneschuk, miembro de un consorcio de riego que sufrió el robo de una bomba de agua el pasado lunes en el callejón 9 y M

En diálogo con FM Viñas, Oneschuk expresó: «Es una bomba que venimos hace cuatro años luchando para ponerla, porque es difícil pero el agua es indispensable. Hace 15 días la pusimos en funcionamiento». Con respecto al impacto en la producción, manifestó: «Estaban contentos varios productores porque después de las heladas, iban a poder poner tomate, pimiento, melón, y resulta que cuando fuimos a prender la bomba por el turno, nos encontramos que se llevaron el motor».

Este robo de una unidad de potencia que pesa 200 kg, el cual implica que los delincuentes habían premeditado al detalle el hecho delictivo, es lamentablemente uno más dentro de una ola de inseguridad que afecta a la región. En este sentido, uno de los damnificados enumeró: «En frente estaba la finca del Negro Anaya, no queda nada porque le robaron todo. A 100 metros, en la finca de Lesczuk, también le robaron el motor. Hay una banda que se dedica a eso».

Por último, para frenar este achaque al sector agrícola que tan damnificado se ha visto en el último tiempo, expresó: «Necesitamos que controlen a quien está comprando toda esa chatarrería, porque hay un negocio detrás de esto. Vino la policía, pero el perro fue hasta el asfalto y ahí perdió el rastro». Con el pedido de un trabajo de justicia en prevención de hechos similares, ese fue el relato de Juan Oneschuk, una nueva víctima de la injusticia.

•L.A.