En el marco de la celebración Vendimia Mujer, la Delegación de Real del Padre otorgó un reconocimiento a la Bodega Finca Ivonne, distinción que su representante, Raúl Martínez, calificó como “un mimo al corazón” y un impulso para seguir trabajando en un contexto complejo para la vitivinicultura.
En diálogo con FM VIÑAS, Martínez destacó la organización del evento, encabezado por Ramón Pérez y el equipo municipal, así como el valor emocional que tuvo para su familia: “Es lindo recibir un reconocimiento porque te indica que vas por el camino correcto, a pesar de las adversidades. Y más aún cuando uno lo comparte con la familia: mis hijos, mis hijas, mi esposa; todos recibimos este premio”.
Además de Finca Ivonne, también fueron distinguidos productores, trabajadores rurales y otras bodegas de la zona. Para Martínez, este tipo de celebraciones mantiene el espíritu agrícola de la vendimia:
“Estas fiestas son un verdadero homenaje a quienes todos los días doblan la espalda. Muy lejos de lo comercial y turístico que se ve en la fiesta mayor”.
Expansión, nuevos vinos y un mercado desafiante
La bodega, que comenzó con una sola variedad de Malbec, ya cuenta con seis vinos y recientemente presentó un blanco y un rosado. También están desarrollando nuevas bebidas complementarias al vino, con planes de lanzamiento próximamente.
En cuanto a su comercialización, están presentes en todo el país, con especial fuerza en la Patagonia y Buenos Aires. Sin embargo, Martínez remarcó que sostener esos mercados es cada vez más difícil:
“Un productor hoy está vendiendo el vino 20 o 30 pesos más barato que el año pasado. La caída del consumo es impresionante: de 90 litros per cápita pasamos a 16. Es muy complejo”.
A esto se suman el aumento de costos, la competencia y la situación económica general: “Nada en Argentina ha sido fácil. Estamos acostumbrados a la inclemencia”.
Heladas, tormentas y baja producción: el otro frente de batalla
El año climático también golpeó fuerte. Las heladas tardías afectaron varias zonas, aunque Finca Ivonne logró reducir daños gracias a defensas pasivas. Con la ciruela, la caída en la producción es severa: “Debe haber un 30% de una producción normal. Estamos complicados”.
Las tormentas tampoco dieron tregua. Martínez recordó el fuerte temporal del 6 de enero pasado, que devastó fincas en Real del Padre: “Cuando ocurren estos siniestros no se lleva el 100%: es más del 100. La floración cambia, los montes frutícolas se arrancan… es tremendo”.
La falta de agua agrava la situación, con turnos de riego reducidos y altos costos eléctricos para sostener perforaciones: “Estamos mal. Regamos cada tres turnos y paramos uno. El estrés hídrico afecta sobre todo a los frutales”.
Consultado sobre la lucha antigranizo, Martínez se mostró a favor: “Se ve en el radar cómo cambia el color de las nubes cuando actúan los aviones. No siempre se llega a tiempo, pero mantiene viva una esperanza”.


