En diálogo con FM VIÑAS, Nicolás Chávez, integrante de la Comisión Directiva de Club Independiente La Marzolina, relató cómo un simple grupo de amigos que se reunía a jugar para “desestresar” terminó convirtiéndose en el motor que hoy impulsa la recuperación de una institución deportiva olvidada.
Lo que comenzó como un equipo armado entre hermanos, primos, cuñados y vecinos para participar de un torneo barrial, terminó por coronarse campeón y despertó un sueño mayor: hacer renacer a Independiente La Marzolina, un club con historia pero que se encontraba abandonado.
“Nos empezamos a contactar con gente cercana al club, nos guiaron, nos informaron qué se necesitaba, y así llegamos a la presidencia. Hoy estamos poniéndolo a punto para volver a competir el año que viene”, explicó Chávez.
Para el joven dirigente, ponerse al frente del club junto a sus hermanos y amigos representa “un desafío enorme”. “Hay chicos que nunca jugaron en un club ni formaron parte de una liga. Para ellos es una expectativa muy grande. Lo bueno es que tiramos todos para el mismo lado”, destacó.
En lo futbolístico, el plantel ya cuenta con unos 25 jugadores, la mayoría del grupo original que inició el proyecto. Agradecieron también a quienes se han comunicado para sumarse y aseguraron que, a futuro, no descartan incorporar más jugadores.
Al hacerse cargo, encontraron la institución “abandonada y deteriorada”. Por eso, organizaron un sorteo que se realizará el 12 de diciembre, con el objetivo de recaudar fondos para pagar deudas y realizar arreglos en infraestructura.
Premios del sorteo:
- 1º premio: un chango de mercadería (donado por Mayorista Astro)
- 2º premio: un lechón
- 3º premio: una caja de vino y un combo de fernet
El valor del número es de $5.000. “Todo lo recaudado va a servicios, estructura y mantenimiento. Vamos trabajando a pulmón para no llegar ajustados al año que viene”, señaló Chávez.
De la liga barrial a un club formal
El equipo nació para participar de una liga independiente que se jugaba en el oeste alvearense. “Jamás pensamos llegar tan lejos. Era un grupo de familia: hermanos, primos, cuñados. En las fotos del plantel se nota”, recordó entre risas. Tras el primer torneo, sumaron más seriedad y finalmente decidieron dar el salto hacia un proyecto institucional consolidado.
Chávez adelantó que ya piensan en ampliar la estructura del club e incorporar nuevas categorías.
“No descartamos sumar fútbol femenino e infantiles. Tenemos una escuela justo enfrente y sería un golazo para los chicos tener un club donde entrenar y jugar. Quizás en un año o dos lo podamos lograr”, afirmó.
Chávez agradeció el espacio y el acompañamiento: “Esperamos que este proyecto llegue para quedarse. Estamos a disposición de la gente y quienes quieran colaborar todavía pueden adquirir su numerito”.
La ilusión de un club renovado ya comenzó a tomar forma en La Marzolina, impulsada —como su origen— por mates, familia, esfuerzo y un sueño compartido.
