El doctor Albarracín, además de ser uno de los fundadores de la Sociedad Argentina Protectora de Animales, es el que propuso y propulsó la Ley Nacional de Protección de Animales (N° 2786) en la que quedaba establecido, por primera vez en la historia argentina, la obligatoriedad de brindar protección a los animales para impedir su maltrato y su caza.

El 29 de abril de 1926, Albarracín falleció a los 75 años de un paro cardíaco. Es por eso que, en su homenaje, el Día del Animal comenzó a celebrarse con la fecha que actualmente conocemos.

“Albarracín, después de obtener su grado académico, decidió dedicar su vida a defender a todos los animales. Él opinaba que aún con un nivel de raciocinio inferior con respecto al hombre, no había necesidad de martirizarlos, castigarlos o gozar de su dolor”.

A diferencia de nuestro país, en el resto del mundo se celebra cada 4 de octubre. El propósito central de esta fecha es recordar la importancia de las otras especies animales con quienes compartimos el planeta, quienes las más de las veces son víctimas de nuestro egoísmo, sadismo y crueldad.

29 DE ABRIL DE 1908, EL DÍA QUE LOS ANIMALES TUVIERON SU FIESTA

Fiesta del Día del Animal. En 1908 y tras casi dos años de insistencia, Ignacio Albarracín logró que el país tenga un día dedicado a hablar de los animales. Cerca de 15 mil personas asistieron a la primera celebración en Buenos Aires.

«Nuestro Día el Animal fue una creación completamente original y convirtió a la Argentina en el primer país del mundo en registrar esa celebración. Sin embargo, reconoce dos fuentes de inspiración —cuenta la escritora Patricia Urich—. Una de ellas fue el Día del Pájaro que fue instaurado a fines del siglo XIX en algunas ciudades de los Estados Unidos por iniciativa de un maestro con el propósito de promover entre los niños el conocimiento y los buenos y los buenos sentimientos hacia los animales. El otro antecedente fue el Domingo del Alma (Animal Sunday), que comenzó a celebrarse en los templos protestantes ingleses a partir de 1905″.

Albarracín, apodado el Loco’ por su tenaz defensa de los animales, quería que en Argentina se celebre un día para hablar de todos los animales y tomando los ejemplos mencionados escribió: «Sobre los 7 mil niños de una gran escuela pública de Edimburgo que han recibido la enseñanza humanitaria ninguno de estos fue, en el curso de su vida, perseguido por asunto criminal«.

Le dieron la razón y lejos de imitar otros festejos que hacían en honor a las aves y a los árboles, él insistió en homenajear a todas las especies. Así elevó la propuesta y se le ofreció celebrarlo durante los días hábiles de la semana en el jardín zoológico antes de la primavera (para que los niños no fueran testigos de los impulsos amatorios de los animales). Aceptó porque entonces le pareció buena idea celebrar en medio de las jaulas. Idea de la que desistió más tarde al punto de pelearse con su director, Clemente Onelli.

Brindis tras la primera Fiesta del Animal. Al lado de Ignacio Albarracín está el presidente José Figueroa Alcorta.

Entonces, tenía lugar y faltaba elegir la fecha. Albarracín no quería que fuera entrado el otoño por frío y no quería esperar mucho tiempo. Así que decidió que fuera el miércoles 29 de abril. Pero la lluvia que inundó Buenos Aires hizo que se postergara al sábado 2 de mayo.

Así, se celebró la primera Fiesta del Animal. El diario La Nación, que cubrió el evento, escribió que asistieron 15 mil niños y La Argentina estimó que participaron 13 mil niños y 8 mil adultos.

Tras el memorable festejo, «el prócer de los animales» pidió que desde entonces cada 29 de abril se celebrara la vida de los animales y que en ese día los niños les escribieran poemas.

Con el tiempo, la fiesta pasó a llamarse Día del Animal. La casualidad, quizá no, hizo que Ignacio Albarracín muriera un 29 de abril y que tras su deceso se tomara la decisión definitiva de inmortalizar la fecha recordando también su incansable labor.

F.B. (Redacción F.M. Viñas).