El Cuarto Festival del Puestero Mendocino llegó a su final dejando una huella imborrable en el sur de Mendoza.
Luego de semanas de trabajo, difusión y una fuerte apuesta en publicidad para que la fiesta creciera, el resultado fue más que positivo: una verdadera multitud acompañó durante todo el fin de semana este gran encuentro tradicionalista realizado en Soitúe Sur, en el campo de la familia Carabajal.
Desde el mismo sábado, el movimiento fue intenso. El evento ya comenzaba a marcar historia con récord de entradas anticipadas, algo que demostraba el enorme interés que generó esta cuarta edición. La jornada arrancó con las destrezas criollas, donde jinetes de distintos puntos de la región demostraron su habilidad.
El gran protagonista de esa competencia fue Federico Farías, quien se consagró campeón de la Copa del Festival del Puestero Mendocino, quedándose con el máximo reconocimiento de las destrezas criollas.
El domingo fue otra jornada cargada de emociones y tradición. Con un gran marco de público, se vivió una tarde espectacular con más de 70 montas entre grupa y basto, sumando también las montas del cuero tendido, además de las tradicionales pialadas, que le dieron un gran color y nivel al espectáculo.
Entre las figuras destacadas estuvo el querido Saul huenchul , que aportó su presencia a una jornada que mantuvo al público atento de principio a fin.
Las imágenes que comienzan a recorrer las redes sociales y que reflejan el éxito de la fiesta llegan a través del colega y amigo Brian Cortés, quien estuvo representando a Bowen en los relatos. En las fotos se lo puede ver junto a Saúl Wenchul, Santiago Ríos, el payador que también aportó su arte al festival, y Miguel Coronel, otro reconocido relator del ambiente.Esas imágenes ya se viralizan mostrando lo que fue un fin de semana histórico, con un público que acompañó masivamente y con un espectáculo que superó todas las expectativas.
Sin dudas, lo vivido este año quedará marcado en la historia del sur mendocino, consolidando al Festival del Puestero Mendocino como una de las fiestas criollas más importantes de la región. Una celebración que volvió a demostrar la pasión por las tradiciones y la cultura gaucha en Soitúe Sur, junto a la familia Carabajal, anfitriona de este gran evento.