Mendoza es una de las grandes productoras de tomate. La fuerte cosecha de este año perdió calidad por las extensas lluvias
La familia trabaja la producción de tomate y el secadero
Oscar Rodríguez es el padre y jefe de todo el emprendimiento familiar: »Nos dedicamos al tomate porque te da la tranquilidad que vas a cosechar. Difícilmente una temporada no tengamos tomate, porque lo hacemos con la tecnología necesaria: la finca está protegida con malla antigranizo y tiene riego tecnificado».
Las 26 hectáreas se traducen en 2,6 millones de kilos de tomate en fresco. Los largos días de lluvia han restado calidad a un fruto que venía impecable: el agua en demasía mancha y raja los tomates que no servirán para el secado (sólo para pulpa).
Al llegar al secadero, unos 16 o 17 kilogramos de tomate fresco se traducirán en 1 kilo de tomate desecado.
»Tenemos tres hornos que funcionan 24 horas al día. Para abastecerlos hace falta mucha mano de obra y muchas veces nos fallan también», explica Oscar. Los hornos se encendieron este año el 20 de enero y se apagarán cuando no ingresen más tomates.
La empresa vende su producto seco a granel, a grandes distribuidores que lo fraccionan. El mercado al que van sus tomates es el interno ya que el consumo de frutas y hortalizas es alto en el país: Argentina cosecha 1,1 millón de toneladas de tomate y el 70% de eso se consume en fresco, el resto va a industria.
Visión de la Argentina y Mendoza productiva
»Las pymes agropecuarias somos importante –dice Agustín, el menor de los Rodríguez-. Aquí se genera muchísimo más empleo que en otras empresas. Necesitamos el acompañamiento del Estado para poder crecer y seguir tomando trabajadores».
Ya que estamos en año electoral le preguntamos qué le pedirían a los candidatos: “Honestidad”, dice, “y proyectos sostenibles en el tiempo”.
Oscar se une a la charla para apuntar lo que más preocupa hoy a los productores mendocinos: el agua para riego. »El agua es todo. Fíjese -dice- que venimos regando desde hace diez años con menos agua. Antes el turno era cada 8 días y hoy cada 16 o 20. Eso no es todo, porque si llueve nos cortan para ahorrar».
En este caso habla de los turnos de riego del Río Atuel y con preocupación agrega: »Así es imposible, no sirve para producir».
Entre él y Federico nos permiten hacer un panorama de lo que la crisis actual -económica, financiera y de recurso hídrico- está ocasionando en el productor. »El tomate es un cultivo que necesita alto rendimiento porque tenés 2,5 millones de pesos sólo en costos (contemplando insumos, cosecha, electricidad, combustible)».
Federico añade que quien produce tomate para fábrica o secadero necesita tener un alto rendimiento productivo para poder cerrar esos costos y que le quede algo de rentabilidad: »Estamos hablando que por hectárea tenés que estar cosechando entre 70 y 80 mil kilos… allí las cuentas comienzan a cerrar».
FUENTE: SITIO ANDINO
