Los contratos de alquiler de viviendas firmados en 2016 están cerrando con aumentos promedios del 30% respecto a los acuerdos vencidos. Así lo aseguraron diferentes inmobiliarias de Mendoza en función de las operaciones registradas entre enero y febrero.

 

Los expertos advirtieron que en los últimos dos años los precios de alquiler se atrasaron considerablemente respecto a los valores de mercado. Es decir que la mayoría de los inquilinos estaba pagando alquileres más baratos de lo que correspondía.

 

Eso llevó a que se hicieran correcciones en la elaboración de nuevos acuerdos cercanos al 30% en la mayoría de los casos. Cabe aclarar que actualmente una familia tipo paga unos $ 5.000 en promedio por un alquiler según los inmobiliarios. Claro que hay opciones más baratas y otras más caras según el tipo de vivienda y la zona en la que está ubicada, entre otros puntos.

 

Son muchas las variables que intervienen en la fijación de un precio de alquiler, pero un factor que ha sido determinante en los últimos años es la inflación. Es que las subas de precios de la economía han sido las principales culpables de que se produjeron los atrasos mencionados.

 

Miguel Astorga, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Mendoza, recordó que en 2014 la inflación real fue cercana al 40% y en 2015 osciló entre el 25% y el 30%. “En la mayoría de los contratos firmados hace dos años se pensó en índices inflacionarios menores para 2014 y 2015. Por eso se establecieron precios de alquiler que terminaron por debajo de lo que correspondía”, señaló.

 

Para entender mejor la explicación de Astorga, es necesario aclarar que por ley los contratos de alquiler deben tener una duración de 24 meses. Es decir que un acuerdo firmado en febrero de 2016, debe anticipar cuánto se pagará hasta febrero de 2018.

 

Por tanto, los contratos de alquiler firmados en 2014 están venciendo hoy y arrastran dos años de inflación. En algunos casos las partes (propietario e inquilino) calcularon bien los valores de mercado de 2016 y en otros no, lo que lleva a que los porcentajes de aumento varíen mucho entre un contrato y otro.

 

A modo de ejemplo, vale mencionar el caso de una propiedad que en febrero de 2014 tenía un precio de alquiler de $ 3.000 y hoy de $ 5.000. Si el inquilino llegó al último mes de contrato pagando $ 4.000, tendrá un incremento del 25% ($ 1.000) en el nuevo contrato para llegar al valor correcto del mercado.  Si en cambio terminó abonando un alquiler de $ 4.800, el ajuste será sólo de $ 200 (4,16%).

 

Con la base de $ 5.000 se debe pensar además en cuál será el índice inflacionario en los siguientes 24 meses. El empresario inmobiliario Gerardo Oviedo, reveló que “en la mayoría de los contratos se están acordando aumentos semestrales del 12,5% o anuales del 30%”.

 

Suponiendo que se acuerden un 30% anual, el inquilino de la propiedad con un costo de alquiler de $ 5.000, terminará pagando unos $ 8.000 en febrero de 2018.

 

Ahora bien, volviendo a los desajutes provocados por la inflación en los últimos dos años, Gerardo Oviedo, Miguel Astorga y el vocal de la Cámara Inmobiliaria de Mendoza, José Chandías, coincidieron en que “en promedio los ajustes necesarios han sido del 30% en Mendoza”.

 

Sin embargo, reconocieron que algunos contratos han necesitado ajustes menores al 10%, mientras que otros han tenido actualizaciones cercanas al 50%. “Todo depende de qué tan bien se pensó el contrato anterior”, explicaron.

FUENTE: LosAndes