En marzo de este año se realizaron las primeras pruebas tras la refuncionalización y ampliación de la pista de aterrizajes de Monte Comán. Luego de muchos años se logró ponerla en condiciones y dejarla operativa, pero ahora el nuevo desafío es extenderla para lograr una mejor operatividad de los aviones hidrantes.
El predio es un polígono de 130 hectáreas ubicado al sur de Monte Comán, que fue destinado para albergar la pista de aterrizaje de aviones hidrantes y observadores para el manejo de incendios forestales.
Actualmente la pista tiene 14 metros de ancho y 800 de largo y se proyecta que su extensión ideal alcance en el futuro los 20 metros de ancho y 1.000 de largo.
El gran objetivo es cubrir toda la zona de riesgo de incendios forestales haciendo más eficiente el trabajo de los medios aéreos provistos por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego y disminuir los tiempos de traslado entre carga y descarga durante el combate. También mejorar la capacidad de respuesta ante una eventual evacuación o rescate en el marco de la lucha contra incendios forestales.
Si bien la pista está operativa para los aviones de observación y de menor porte, todavía es “corta” para los de mayor tamaño, por lo que se necesita extenderla unos 400 metros más.
Aunque la pandemia ha demorado los trabajos, se espera seguir avanzando luego de muchos años de que la pista quedara abandonada.
