Con un emotivo acto oficial, la comunidad educativa de la Escuela Nº 4-179 “El Ceibo” dio inicio al ciclo lectivo 2026 del Nivel Secundario en General Alvear, en una jornada atravesada por la celebración de sus 25 años de trayectoria en el departamento.

El encuentro contó con la presencia del intendente de Alejandro Molero, autoridades educativas, docentes, estudiantes, familias y personal no docente, quienes compartieron un acto cargado de identidad y proyección hacia el futuro.

Durante su discurso, el jefe comunal destacó el valor de educar en la ruralidad y el significado profundo que tiene esta institución para la comunidad. Señaló que en “El Ceibo” no solo se transmiten contenidos, sino que se construyen experiencias integrales: “Aquí no solamente se aprende en las aulas, se aprende en la huerta, en la cooperativa escolar y en el teatro, donde muchos han descubierto que tienen voz propia”.

Molero subrayó que la escuela nació bajo la premisa de que “no importa el código postal, no importa dónde hayamos nacido: todos deben tener las mismas oportunidades”, reafirmando el compromiso del municipio de garantizar igualdad educativa en cada rincón del departamento.

En ese marco, tomó los pedidos planteados por la dirección y anunció que el equipo técnico municipal trabajará en la ampliación del edificio, proyectando la construcción de dos nuevas aulas y soñando con la concreción de un espacio cubierto o SUM que permita ampliar las actividades institucionales. “Este es el desafío que nos vamos a dar este año y no me cabe la menor duda de que lo vamos a lograr”, expresó.

Dirigiéndose especialmente a los estudiantes, el intendente los alentó a perseverar: “Que nadie les diga que no pueden”, repitió con énfasis, marcando uno de los momentos más sentidos de la ceremonia. “Con esfuerzo, cuidado, tiempo y dedicación, los frutos llegan, como en el agro y como en la vida”, afirmó.

Por su parte, la directora de la institución, profesora Eugenia Flores, repasó los 25 años de historia de la escuela y destacó el compromiso de acompañar cada trayectoria escolar con responsabilidad y cercanía.

“Esta escuela nació en suelo rural con la convicción de que la educación debía estar cerca de cada joven. Desde entonces, hemos sostenido el derecho a aprender como una responsabilidad diaria”, expresó.

Flores definió a “El Ceibo” como una institución activa, innovadora y abierta, que promueve proyectos pedagógicos significativos, clases compartidas y trabajo colaborativo, entendiendo la diversidad como una riqueza. También reconoció la labor del equipo docente, que “con profesionalismo y vocación sostiene el corazón pedagógico de la escuela”, y valoró especialmente el trabajo silencioso pero fundamental de los celadores.

A los estudiantes les recordó que la escuela es una oportunidad para crecer y proyectar un proyecto de vida, pero que también exige compromiso, respeto y esfuerzo. “Estar en la escuela es elegir construir su propio camino”, afirmó.

En su mensaje, la directora también compartió los sueños institucionales: la construcción de un SUM, la ampliación de aulas y la mejora de las condiciones edilicias. Pero aclaró que los anhelos no son solo materiales, sino también pedagógicos, sostenidos en proyectos como el encuentro de teatro, las actividades productivas vinculadas al ámbito rural y la participación en redes de escuelas innovadoras.

“Somos El Ceibo. Acompañamos historias, sembramos educación y formamos comunidad. Educamos con raíces y vocación”, concluyó.

Así, entre recuerdos, desafíos y esperanza, la escuela abrió formalmente un nuevo ciclo lectivo, reafirmando que, a 25 años de su creación, continúa creciendo junto a su comunidad y renovando la convicción de que la educación, cuando se construye entre todos, transforma vidas.