El Obispo de la Diócesis de San Rafael pidió que recen por él. Se designó a monseñor Marcelo Mazzitelli como Administrador Apostólico.
El Papa Francisco aceptó la renuncia de monseñor Carlos María Domínguez como obispo de la Diócesis de San Rafael y designó a monseñor Marcelo Fabián Mazzitelli como Administrador Apostólico sede vacante.
La Santa Sede confirmó oficialmente la decisión del sumo pontífice y anunció que Mazzitelli, actual obispo titular de Pauzera y auxiliar de la arquidiócesis de Mendoza, asumirá la conducción pastoral de la diócesis en este período de transición.

Un anuncio inesperado
La renuncia de Domínguez tomó por sorpresa a la comunidad eclesiástica. El pasado martes, tenía previstas dos actividades en el Hospital Shestakow y en la Iglesia de Lourdes, pero no las llevó adelante.
A través de un comunicado, el ahora obispo emérito explicó los motivos de su decisión:
“Por cuestiones de índole personal he presentado mi renuncia al gobierno pastoral como Obispo diocesano de San Rafael al Santo Padre Francisco, a quien le agradezco su confianza cuando me nombró obispo de esta Diócesis”, mencionó en el escrito.
Domínguez reconoció el impacto que generó la noticia y expresó su dolor por la decisión tomada: “Intuyo la perplejidad que cause en todos ustedes esta noticia. Pero, créanme, esta decisión me causa un profundo dolor. Durante tres años -uno como Administrador Apostólico y dos como Obispo diocesano- me entregué con todo el corazón a esta Iglesia de San Rafael”.
En su mensaje, también agradeció el apoyo recibido y pidió perdón: “Quiero darles infinitas gracias por las incesantes muestras de afecto y por sentirme siempre acompañado por la oración de todos. Quiero pedirles perdón por lo que hice mal, por lo que no hice y por lo que no supe hacer”.
Finalmente, solicitó oraciones para afrontar esta nueva etapa: “Recen mucho por mí, que en estos momentos me hace mucha falta. Yo rezo y rezaré siempre por ustedes y por esta Diócesis a la que amo”.
El comunicado concluyó con una bendición y la encomienda a la Virgen de Lourdes y a San Rafael.
