En medio de una pandemia no toda la salud pasa por Coronavirus, sino que también hay otras enfermedades que deben ser atendidas. Agustín Ávila desde hace 15 años que padece Fibrosis Quística y su obra social desde hace más de un año se niega a cubrirle una medicación.
En dialogo con F.M. Viñas Mirta Giménez su mamá señaló “Mi hijo tiene fibrosis quística desde que nació”. Si bien se trata de una enfermedad que no tiene cura y que afecta principalmente a los pulmones y el sistema respiratorio, existen tratamientos paliativos que mejoran localidad de vida de los pacientes.
En septiembre de 2.019, Mirta hizo el pedido de “Trikafta” a su obra social OSPAV. Allí le pidieron una serie de estudios y la historia clínica. “Lleve todo lo que me pidieron, pasó el tiempo, he preguntado que paso y siempre me tienen a las vueltas. Desde hace un año estoy sin respuesta, cuando llamo les digo que es urgente, me pasan con otra persona y así” relató.
“Hace un mes atrás mande una carta documento para pedir una respuesta, ellos me devolvieron la carta documento pidiéndome un estudio de cuando él había nacido y otros más. No tengo problema en dárselos, pero yo ya se los había dado”, agregó.
Desde hace dos semanas Agustín está internado es aislamiento total en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, “cada dos meses él se interna porque ya no se siente bien, no respira bien. La única solución que se le pueda dar hoy es la de internarse. El médico me dice que Agustín necesita la medicación, porque cada vez que él se infecta o tiene una recaída, se va agravando su enfermedad”.
Trikafta, es una droga fabricada por un solo laboratorio a nivel mundial. El costo es de alrededor de US$300.000 dólares anuales. “Esta medicación es lo único que hay para que él esté bien. No lo va a curar, pero lo va a ayudar a estar mejor”, completó.
