El Aeroclub de General Alvear fue sede de la segunda edición del Concurso de Barriletes, una propuesta que convocó a decenas de familias durante las vacaciones de invierno y llenó de color el cielo alvearense con creaciones artesanales realizadas por vecinos de distintas edades.

María Delia Achetoni, Directora de Cultura de la Municipalidad de General Alvear, destacó la respuesta de los vecinos y el espíritu con el que se desarrolló la jornada. “Tuvimos un domingo muy lindo, acompañado por el buen tiempo y con una gran participación de las familias. Ya tenemos ganadores, pero en realidad todos ganaron porque compartieron una tarde distinta y disfrutaron juntos de las vacaciones de invierno”, expresó.

La referente señaló además que alrededor de cien personas se inscribieron para formar parte de las distintas actividades previstas. De ese total, cerca de cincuenta participaron del concurso con barriletes de elaboración propia, mientras que el resto se sumó a los vuelos de bautismo organizados en el predio.

“Trabajamos junto a Municipio Saludable porque buscamos que las familias de General Alvear participen de las propuestas que se realizan durante todo el año. La intención es ofrecer alternativas para que los alvearenses puedan encontrarse y disfrutar en comunidad”, agregó.

Uno de los momentos más esperados de la tarde fue la premiación de los barriletes. El primer puesto quedó en manos de Mauricio Camacho y su hijo Tomás, quienes presentaron una original creación denominada “La Scaloneta Aérea”, inspirada en un avión de papel.

Camacho contó que la construcción demandó varios días de trabajo familiar. “Nos llevó una semana completa. Salimos a buscar cañas, armamos toda la estructura y trabajamos juntos en cada detalle. Yo soy aeromodelista y traté de aplicar algunos conocimientos para que pudiera volar de la mejor manera”, explicó.

El vecino resaltó que el verdadero valor de la experiencia estuvo en el tiempo compartido con sus seres queridos. “Lo más importante fue hacerlo en familia. Todos participaron, incluso el más pequeño, que tiene un año y dejó sus manos pintadas en el barrilete. Son momentos que quedan para siempre”, afirmó.

También destacó la consigna de utilizar materiales reciclados y elementos simples para la construcción. “Lograr que algo hecho con papel, bolsas, cañas y mucha dedicación pueda volar tiene un significado especial. Es una tradición que muchos aprendimos de nuestros padres y abuelos y que hoy podemos transmitir a nuestros hijos”, señaló.

La jornada concluyó con una importante concurrencia de vecinos que acompañaron la iniciativa y disfrutaron de una tarde al aire libre, consolidando una propuesta que combina creatividad, participación y encuentro familiar.