El Departamento General de Irrigación dispuso comenzar a entregar agua por demanda, teniendo en cuenta el cultivo, el ahorro y la disponibilidad. Cómo es el sistema.

En medio de una de la más extensa sequía que vive Mendoza desde que se tiene registro, el Departamento General de Irrigación dispuso un cambio radical: comenzará a entregar agua por demanda, ajustando la cantidad que le da a los cultivos según la necesidad, la superficie y beneficios para quien ahorre agua. Ese cambio implica que no se entregará discrecionalmente un «volumen ciego» de agua, sino que deberá haber acuerdo y un registro de la demanda por época, el uso y la evolución.

El camino elegido ya se transitaba desde hace un tiempo, pero ahora se hace operativo. La Ley de Aguas es rígida en cuanto a cómo se administra el recurso y esa característica complejiza el manejo. Es que hay un principio de «igualdad» que solo contemplaba entregarle agua en la misma cantidad a todos. Irrigación lo flexibilizó y aunque se mantiene la idea de dar la misma cantidad a todos, se tiene en cuenta la demanda, la disponibilidad y la época del año.

Cada año agrícola (entre octubre y septiembre), se determinará el volumen según la demanda y se establecerán tres momentos por año. El cambio dispone entregar la cantidad de agua necesaria al cultivo, en el momento que el cultivo lo requiera, manteniendo el volumen acumulado al final de la temporada igual para todas las hectáreas de una cuenca. El modelo de distribución en función de la demanda ‘implica un acuerdo entre cada Subdelegación de Aguas y/ o Jefatura de Zona y las Inspecciones de Cauce, sobre el agua para riego que se les asignará en cada año agrícola, de acuerdo a la oferta hídrica disponible para la temporada, sus hectáreas y en función de las necesidades de los cultivos existentes’, según determinó el DGI.

La administración del agua asignada a cada usuario es más compleja que antes, pero apunta a mejorar la eficiencia. Así, por ejemplo, no se tiene en cuenta las pérdidas de agua que pueda haber intra finca. Es decir, el usuario debe hacerse cargo de tener algún sistema que le impida derrochar. Al mismo tiempo, si hay ahorro de agua, al año siguiente podría haber una asignación mayor de agua.