Tras 12 días incomunicada, Paula Giménez y Lucas Aguilera se comunicaron con sus familiares desde una cárcel de Libia. La psicóloga y el veterinario se dirigían a una misión humanitaria en Gaza.
Después de 12 días de incertidumbre y sin contacto directo, la mendocina Paula Giménez, detenida en el este de Libia junto a su compañero Lucas Aguilera mientras participaban de una misión humanitaria de Global Sumud con destino a Gaza, logró comunicarse este jueves con su familia. La llamada, realizada desde un teléfono facilitado por personal penitenciario, permitió conocer por primera vez detalles sobre las condiciones en las que ambos permanecen privados de su libertad.
La noticia fue confirmada por Nora, madre de Paula, quien describió el contacto como un momento tan esperado como angustiante: «Me llamó a las 9 de la mañana. Realmente fue muy sorpresivo porque les habían prestado los teléfonos de ahí del penal donde están detenidos», relató.
Según explicó, la comunicación se produjo luego de que las autoridades del lugar permitieran que los detenidos contactaran a sus familias. Hasta ese momento, Paula y Lucas permanecían completamente incomunicados y desconocían las gestiones que sus allegados realizaban para localizarlos y exigir información sobre su situación.
«Fue muy angustiante la llamada. Ellos no tenían idea de que nosotros sabíamos dónde estaban ni de todo lo que estábamos haciendo para ayudarlos», contó Nora.
La mujer reveló además que ambos iniciaron una huelga de hambre hace cuatro días en protesta por las condiciones de detención: «Ayer se descompensaron. Paula tuvo una convulsión y tuvieron que llamar a médicos», aseguró.
De acuerdo con el relato que Paula le transmitió a su madre, desde su llegada a Libia fueron sometidos a condiciones extremadamente duras: «Desde que llegaron los pusieron en un calabozo individual, completamente a oscuras, con apenas un retrete. Estuvieron así varios días», explicó.
Nora indicó que la situación mejoró parcialmente tras la intervención del canciller italiano, quien habría solicitado mejores condiciones para los integrantes del grupo humanitario. Sin embargo, aseguró que el nuevo alojamiento sigue siendo precario: «Los trasladaron a una celda, pero tampoco eran buenas condiciones. Está llena de cucarachas, tienen picaduras de mosquitos por todos lados. Por eso comenzaron la huelga de hambre», relató.
exterior, ni que los estaban buscando ni que había tantas gestiones para ayudarlos. Estaban absolutamente incomunicados», relató Alberto.
«Por eso decidieron entre todos hacer la huelga de hambre. La huelga de hambre fue la que los presionó, aparentemente, para que pudieran lograr esa llamada con la familia.», afirmó.
Además, explicó que la protesta continúa y que algunos de los arrestados han profundizado la medida de fuerza.
«Algunos están haciendo huelga sólo con agua y otros una huelga seca, sin alimentos ni agua para poder presionarlos, porque están en unas condiciones absolutamente inhumanas de detención», señaló.
Si bien aclaró que no hubo agresiones físicas, remarcó el impacto emocional que está generando el encierro: «No hay un maltrato físico, no han sido golpeados, nada de eso. Pero psicológicamente los están maltratando. La situación es súper angustiante y absolutamente delicada. Están muy afectados emocionalmente y ahora también físicamente por la huelga de hambre que están realizando», concluyó.
