Productores advierten un escenario complejo marcado por precios bajos, aumento de costos y un exceso de vino en el mercado, a pesar de las dificultades, destacan la resiliencia del sector y el rol clave de las cooperativas.
En diálogo con FM VIÑAS, Jesús Gasques desde la Cooperativa Algarrobo Bonito habló sobre el sector vitivinicola: ‘el sector atraviesa un año difícil, condicionado por múltiples factores que impactan directamente en la rentabilidad de los productores, si bien la molienda y el proceso de elaboración avanzan con normalidad el contexto general plantea serios desafíos’.
Entre los principales problemas se destacan los altos costos de producción, precios bajos y condiciones climáticas adversas. A esto se suma un factor determinante: el sobrestock de vino en el mercado, estimado en aproximadamente nueve meses.
Esta sobreoferta genera una fuerte presión a la baja en los precios, afectando tanto al vino como a la uva: ‘el consumo interno continúa en caída, actualmente se ubica en torno a los 16,5 litros per cápita, lejos de los niveles históricos que alcazaron los 90 litros y más recientemente los 19 litros’. Agregó Jesús en comunicación.
Además destacó que este fenómeno no es exclusivo de Argentina ya que también se registra a nivel mundial: ‘incluso en países tradicionalmente consumidores como España e Italia’. En ese sentido, el desafío del sector no solo pasa por recuperar el mercado interno, sino también por fortalecer las exportaciones y posicionarse en nuevos mercados.
La situación ha llevado a que unas 200 bodegas en todo el país no hayan elaborado durante esta temporada, debido principalmente al exceso de stock.
Sin embargo, las cooperativas vinculadas a el sistema integrado han logrado mantener su actividad, brindando previsibilidad en la comercialización y cumplimiento en los pagos a productores.
A nivel local, la cosecha se mantendría en niveles similares a los del año pasado, pese a las contingencias climáticas que afectaron zonas productivas como Real del Padre, Villa Atuel y Jaime Prats.
Desde el sector destacan la importancia del trabajo cooperativo como herramienta para sostener la actividad: ‘se están realizando inversiones para mejorar la eficiencia productiva, reducir costos energéticos y optimizar rendimientos’.
Pese a un panorama poco alentador, los productores remarcan su capacidad de adaptación y resiliencia, apostando a sostener la producción y el trabajo en uno de los sectores más representativos de la economía regional.
