Debido a un complicado accidente laboral que vivió en las últimas horas, Marcos González no sabe si podrá continuar con su carrera boxística. “El tiempo dirá si se puede seguir”, tiró.
Nos duele a todos. A pesar de ser bonaerense, los alvearenses lo adoptamos como propio. Resulta que el reconocido “Gigante” González sufrió la fractura de su brazo izquierdo tras un accidente laboral en la panadería donde trabaja cotidianamente con la maquina amasadora.
Por estas horas, el púgil se encuentra internado en un nosocomio del vecino departamento de San Rafael a la espera de una operación. “Fue un día terrible, la amasadora me agarró el brazo y me fracturó el hueso cúbito del antebrazo. Fui al hospital con un compañero y no llegué a entrar a la guardia que me desmayé hasta que volví en sí y me vio el doctor Penico”.
Continuando con su relato en los micrófonos de Fm Viñas, el boxeador agradeció las primeras curaciones recibidas por parte del cuerpo de enfermeras del Hospital Enfermeros Argentinos, pero le apuntó al facultativo. “Estoy agradecidísimo con las enfermeras, ellas le preguntaron al doctor que hacer y Penico les dijo que me mandaran a mi casa que no tenía nada”.
Y agregó:”Ese doctor es una vergüenza. Las enfermeras estuvieron diez puntos, el desubicado fue ese doctor”.
Tras ese periplo, el luchador con el brazo tajeado y con seis puntos de sutura, tuvo que asistir al consultorio del doctor Vega, quien le colocó un yeso provisorio.
Todo esto justo se da a pocos días de un importante combate en Paraguay y también, cuando comenzaba a sonar fuertemente con un combate contra el alvearense Nelson “Chatrán” Domínguez. Al consultarle sobre su futuro ligado a la actividad, con algo de tristeza en su relato manifestó: “Creo que hasta acá llegamos. Encima otra amargura que tengo es que me llamaron de Paraguay para decirme que viajaba el martes, pero bueno ya está, hay que seguir adelante. El tiempo dirá si se puede seguir, aunque dudo. Veremos qué pasa”.
Y finalizó:” La vedad no sé qué decir. Algunos me dicen que va a quedar bien, pero me dijeron que mínimo un año tengo que estar con clavos y un percutor, si se puede seguir seguiremos y sino hasta acá llegaremos”.
Juan Pablo Navío
