A Andrés Vavrik, presidente de la Cámara de Comercio, le tocó dar un discurso ante el gobernador Rodolfo Suarez, funcionarios, legisladores y candidatos donde, más allá de los reclamos habituales de ese sector, dejó palabras que apuntan a las razones de la crisis que atraviesa el país.
El discurso de Vavrik tuvo dos partes. Por un lado, hizo los pedidos de obras pertinentes al Gobierno provincial. Pero lo más jugoso llegó luego. En ese balance, el dirigente sureño sostuvo que «tampoco maduramos como ciudadanos para sacarle el mejor provecho. Hoy la mitad de los argentinos son pobres y las proyecciones en este sentido son desalentadoras«.
El cuestionamiento hizo blanco principalmente en la política. «Los partidos perdieron la capacidad de atraer militantes o afiliados que compartan sus propuestas, sin ofrecer a cambio un trabajo o cargo en el Estado«, cargó. Recordó que el sistema electoral todavía depende de «las listas sabanas y candidatos testimoniales«, por lo que pidió que se implemente la boleta única.
De la misma manera, hizo una observación sobre la burocracia estatal: «El tamaño del aparato estatal en todos sus ámbitos, es una bomba de tiempo«, advirtió.
Así, pidió a la clase política que haga un «ajuste», palabra temida en un contexto electoral. «¿Se animan a que perdamos el miedo a hablar de ajuste?«.
Pero aclaró que «no implica salir a despedir a mansalva los empleados estatales«, ni «privar de educación, seguridad y salud a la sociedad, ni recortar obras«. Pero sí pidió que los organismos de los tres poderes «podrían prescindir fácilmente de asesores, secretarías, contratos, viáticos, entre otros tantos gastos«. Y cerró: «El ajuste debe empezar por la política«.
A la vez, también enumeró una serie de aspectos que definen a la Argentina de hoy: «Discrimina provincias, expulsa a los más capaces, deteste el mérito, romantiza la pobreza, confisca a los más eficientes, castiga al campo y relativiza la propiedad privada«.
Pero la crítica de Vavrik, que se hizo conocido porque le ofreció trabajo a Juan Graboiscuando éste ocupaba terrenos en Entre Ríos, abarcó al mundo empresarial, al sindical y a la justicia.
A los empresarios, les dijo que «hemos sido cortoplacistas en las decisiones. Además descansamos al calor del proteccionismo y perdimos la tenacidad y la confianza para competir con el mundo«. Incluso señaló la mezquindad de «votar con el bolsillo» y de actuar de manera individualista.
Respecto a los sindicatos, el presidente de la Cámara de Comercio de Alvear consideró que «sin una reforma que haga realmente libres a los trabajadores para elegir a quienes los defiendan, difícilmente se podrá cambiar algo«, apuntando principalmente a la renovación de la dirigente gremial.
Hizo un parentesis sobre la Justicia, que «está más atenta a las noticias y vaivenes en el poder político que de la Constitución y las leyes vigentes«. Además de cuestionar el garantismo, también hizo un pedido por la independencia de poderes: «Es tiempo de que tengamos jueces que con la Constitución en una mano y el Código Penal en la otra, encierren a los corruptos de una vez por todas y no tengan miedo a lo que pase en las próximas elecciones».
