En la tarde de este martes, la empresa conservera ‘Gallardo’ constató que había sido víctima de una aggiornada estafa telefónica en la que le sustrajeron cerca de medio millón de pesos.
Según la información oficial, un hombre de la administración de la empresa, ubicada en Ruta 188 y calle 7, recibió un llamado de quienes manifestaron ser parte del personal del Banco Supervielle, quienes le pidieron un código de verificación que le llegaría a su celular, «con la excusa de que estaban realizando descuentos de cheques«.
Seguidamente, el damnificado les pasó dicho código y al chequear su cuenta desde la aplicación Home Banking constató que le había sustraído una suma de $450.000.
Por lo que se supo del dinero, ahora sí con empleados reales del banco Supervielle a través del área de fraudes, rastrearon la transferencia hasta una cuenta en Buenos Aires en una sucursal del banco Provincia, pero es todo lo que saben por el momento.
Fuentes cercanas a la empresa comentaron que en la firma están convencidos de que, además de ser víctimas de una ardid muy bien tramado y ejecutado, también fueron hackeados.
Sostienen que, por más código de autorización que tuvieran los delincuentes, era imposible “haber concretado la operación si no estaban dentro del home banking, para lo cual necesitan una clave identificatoria para ingresar que suelen cambiar seguidamente”.
Esta teoría la sustentan en que el robo fue en tiempo real: mientras el empleado estaba operando con el home banking, observó cómo se le esfumaban los fondos.
Aparentemente el elaborado plan para timar y robar a la firma alvearense comenzó una semana antes con el envío de un correo electrónico desde una cuenta que imitaba hasta el más mínimo detalle de los mails que envía el banco habitualmente.
En el correo les indicaban de esta nueva operatoria con cheques y les adelantaban que los iban a contactar de la entidad financiera.
Los días transcurrieron y finalmente el llamado se hizo. El empleado ingresó a la cuenta y, mientras iba concretando los pasos indicados para la nueva modalidad de operatoria con cheques, le llegó el código de autorización y lo trasladó para completar la función. Así fue que, mientras estaba mirando la pantalla y colocaba los datos requeridos, el saldo de la cuenta disminuyó en un abrir y cerrar de ojos.
Incluso trataron de engañarlo para poder hacer una segunda transferencia pero el empleado ya no cayó en la trampa y en el instante en que le requirió más detalles a la voz femenina al otro lado del teléfono, la comunicación se cortó.
El hecho quedó caratulado como ‘Averiguación estafa’ a cargo del personal de investigaciones bajo instrucción de la Unidad Fiscal de la Comisaria 14°. Intervendrá en el hecho la Unidad de Delitos Tecnológicos para dar con los ejecutores de la estafa.
