Fue creado en Estados Unidos para aumentar la conciencia pública sobre los problemas ambientales y ahora se celebra en todo el mundo.

La Tierra es nuestro único hogar, y también el de millones de especies distintas: presenta las condiciones idóneas para la existencia de vida, algo que hasta ahora no se ha evidenciado en otros planetas del sistema solar. Esto representa, por un lado, una tremenda suerte, y por otro, cierto grado de responsabilidad por parte de quienes habitamos en ella

Así pues, en un contexto en el que el avance sin frenos del cambio climático amenaza nuestra supervivencia y la del resto de seres vivos, el Día de la Tierra, celebrado el 22 de abril, representa una oportunidad única para hacer balance de nuestros aciertos y errores en términos de medio ambiente, biodiversidad y justicia climática.

Lo cierto es que nos encontramos en un punto crítico: a finales de 2023, rebasamos por primera vez el límite de temperatura global de 2ºC, lo que se tradujo en un récord de calentamiento de los océanos y, en consecuencia, una gran pérdida de vidas, tanto humanas como de una amplia variedad de especies. 

Ahora, para más énfasis, una investigación ha señalado el impacto negativo que tendrá el cambio climático en la economía global del siglo: tal y como señalan los expertos del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), los ingresos mundiales se verán comprometidos hasta 2050. En términos concretos, la pérdida anual será de alrededor de 35 billones de euros en los próximos 25 años.