Una vez más llega la época de cosecha y se repiten los problemas para poder encontrar un precio que le permita al productor sostener sus cultivos.

Desde La Federación Económica de Mendoza (FEM) y sus cámaras asociadas advierten su profunda preocupación sobre el precio de durazno de industria.

“La situación de la producción frutícola en Mendoza es realmente difícil, se han perdido miles de hectáreas. Con ello han desaparecido productores y sus actividades asociadas. Basta analizar cuántas agroindustrias procesadoras de durazno hoy funcionan para conocer la situación del sector, por lo que si no se defienda al productor, tampoco las industrias tienen razón de existir”, indicaron.

Es habitual que durante el periodo de cosecha se defina el precio que recibirá el productor y esto se da por una situación de volumen de oferta y demanda

El pronóstico de cosecha es de un 37% menor que el 2018 y se estimó en 127.421 toneladas, las que posiblemente sólo lleguen a 100.000 pues lo que se aprecia a medida que avanza la cosecha es que el volumen es aún menor a lo pronosticado.

Además el aumento de los costos para el productor (energía, mano de obra, fertilizantes, agroquímicos, impuestos) han tenido una magnitud que no se corresponde con el  aumento del valor de su producto. Esto genera pérdida de rentabilidad, nula inversión y que se dejen de practicar las labores culturales, con lo que finalmente se termina abandonando la producción.

A la fecha se está dando como base de precio para un kilo de durazno un valor de $9 para el de primera calidad, con lo que finalmente el productor recibirá un precio menor de acuerdo a un promedio de su calidad.

El problema radica en que una sola industria no puede absorber toda la producción, por el contrario recibe sólo la fruta de sus productores habituales, por lo cual si las demás entran en una especulación, una vez que está completado su cupo el resto puede comprar fruta a menor precio, generando un perjuicio para los productores y creando una situación de desventaja para quien decidió pagar un mejor precio. Esta es la situación en la que hoy se encuentra el sector.

Es cierto que la devaluación influyó en la competitividad, pero la realidad es que esta ha sido consumida en gran parte por la inflación. 

La posición para colocar una lata de durazno en almíbar en el exterior es mejor que años atrás y es importante que parte de esta mejora llegue al productor para que no se pierda más producción. Un valor de $ 9 significan US$ 0,23, suma que permite el sector industrial competir a nivel internacional. De todos modos hay que recordar decir que el sector industrial al exportar tiene una retención de $4 por dólar, reclamo que también han efectuado FEM y productores por lo que esto debe ser eliminado.

Para finalizar FEM y productores expresan que precios para el durazno en el orden de los $6 a $7, que es el mismo valor que se pagó tres años atrás, significaría el certificado de defunción para muchas hectáreas.

A.C.