Hace calor. Es justo la mitad de febrero y no hay ventilador que dé abasto contra la humedad y los 30° de la siesta mendocina. Afuera hay bombos, banderas y sirenas. Es la segunda vez que se sientan cara a cara para discutir; en la primera, los ánimos terminaron caldeados y ahora la tensión crece de a poco. De un lado, están los miembros paritarios del Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE); del otro lado, los de Gobierno de Mendoza.
La reunión es rápida. Una hora tal vez. No más. El Ejecutivo presenta una propuesta segmentada de aumento salarial para los trabajadores de la educación que el SUTE directamente rechaza. Hay un alza para los maestros, otro diferente para los profesores de secundario y uno distinto para los celadores.
En el primer caso, ofrecen en total una suba del 18,9% y en el segundo, es del 16,4%. En ambos, se incorpora un ítem no remunerativo y no bonificable llamado «adicional aula» que equivale al 10% y al 7% respectivamente y que lo cobrarán quienes no falten a trabajar. A los celadores, el aumento que les ofrecen es del 9%.En todos los casos, fijan la reapertura de la discusión salarial para agosto.
«Esta propuesta roza lo impresentable», opina Adrián Mateluna, secretario general del SUTE y dice, sin dudarlo, que la rechazan por considerarla insuficiente. La jornada se pone más densa, el calor se siente más. La tensión crece. «¿No han visto lo que ha aumentado la carne, los panificados? ¿Qué quieren hacernos comer?», lanza el gremialista.
Fuente: dIARIO uNO