Más de 80 montas, payador y relator pusieron color al cierre de la 34ª edición de la Fiesta de la Ganadería de Zonas Áridas. Durante las cinco jornadas se desarrollaron diversas actividades, charlas técnicas, exposición y remate de hacienda, folclore y comidas típicas.

Una multitud de alvearenses y turistas se congregaron para disfrutar de un domingo campestre. Ochenta montas se presentaron en las categorías Grupa Surera y Basto con encimera.

El certamen contó con la participación de destacadas tropillas de Córdoba, La Pampa y San Luis y un cierre con desafío de cinco topadas fue el atractivo principal de la gran jineteada que cerró la edición número 34 de la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas.

Reposeras, mates, parrillas con costillas, chorizos y algún que otro lechoncito, siempre regado por un buen vino mendocino, fue el paisaje repetido alrededor del predio donde se realizó el tradicional encuentro. La gran cantidad de gente que decidió disfrutar de un domingo distinto, bendecidos por un sol de mayo que hace olvidar la proximidad del invierno, llegó desde temprano para no perderse nada de las destrezas gauchas.

«La jineteada es algo que disfrutamos mucho, tiene que ver con nuestras raíces», contó Ricardo que junto a su mujer y sus tres hijos arribó muy temprano para no perderse ningún detalle. También pudo verse a muchos adolescentes que no dejaban de impresionarse con este deporte ecuestre que parece no tener fronteras.

Además, los presentes pudieron disfrutar del preciso y creativo relato de Daniel Fazi (relator oficial de Jesús María) y de la improvisación magistral del payador Facundo Miranda. También participó Mauro Fazi quien se consagró campeón nacional en el festival cordobés de Jesús María.

Miguel Sosa hizo sonar la campana, el potro se liberó del palenque y el jinete comenzó a demostrar su destreza y habilidad tratando de aguantar sobre el lomo del bagual el tiempo que estipula su categoría. La imagen del corcoveo y el gaucho que parece siempre estar a punto de volar por los aires estimuló al público que alentó de manera ensordecedora.

Los especialistas en esta disciplina explicaron que en la categoría Grupa, el jinete no debe tocar el caballo con sus manos, mientras que en la categoría Basto con encimera no debe sacar los pies de los estribos. Las riendas son de suela, cuero crudo o curtido, lisas, no trenzadas y sin nudos. De uso obligatorio, dándose en la monta, con vuelta en la mano del jinete.

También comentaron que el rebenque o guacha, se debe usar tomado de la manijera en las categorías de Grupa y Basto.

El comisario de pista es la única autoridad dentro del campo de jineteadas. Se califican cuatro aspectos: el jinete (el rubro de mayor puntaje), el potro, las espuelas y la elegancia.

Cerca del mediodía el público disfrutó de una de las innovaciones de la Fiesta de la Ganadería: la presentación de la cabaña de caballos criollos Los Reyunos, una de las más importantes en la cría de esta raza.

El colorido no solo lo dieron las espectaculares imágenes de cada jineteada sino también la voz que se eschuchaba a través de los parlantes. Siempre oportuna e ingeniosa. «Y con la guitarra paisano/ así yo les estoy cantando/ un verso les voy trenzando/ como cumpliendo mi afán/ mis coplas vienen y van/ pal que me está escuchando», expresó el payador Facundo Miranda.

El relator por su parte le otorgó una carga de alta emotividad cada vez que un jinete emprendía la ardua tarea de aguantar sobre el lomo del caballo y además supo hilvanar las frases juntas en los momentos de zozobra «atentos tremendamente el Esteban cae a la orilla de la yegua, guarda que hay una patada en la cara, cuidado con esto, me dicen que está todo bien. Gracias virgencita de la Carrodilla por proteger a estos jinetes», comentó Miguel Fazi, en uno de los pasajes.

Mientras tanto, en la parte delantera del predio continuaba el movimiento constante en las distintas carpas de exposición comercial, industrial y artesanal. Entre los más de 300 stands se encontraban los puestos que comercializan la tradicional indumentaria gauchesca, boinas, bombachas, ponchos y los infaltables cuchillos.

Durante los 5 días de fiesta, se observó una gran afluencia de productores, que participaron de charlas técnicas. Entre otros, se abordaron temas como el mapa fitogeografico y calidad de agua; personal, una nueva realidad a gestionar; recría en los actuales escenarios de precios, a cargo de prestigiosos disertantes del país. Se calcula que cerca de 5.000 alumnos de distintas escuelas de la provincia asistieron a la celebración.

FUENTE: LosAndes