En la temporada 2017/2018 hubo 269.000 hectáreas quemadas en el territorio mendocino, de las cuales casi 200 mil fueron en los incendios de General Alvear y San Rafael de enero del año pasado.

En tanto que la actual temporada a la que le queda poco para finalizar, se han quemado unas 79.000 hectáreas, de las cuales también la mayoría han sido en el sur provincial.

Guillermo Ferraris, coordinador del Plan Provincial del Manejo del fuego, en diálogo con el periodismo se refirió a este tema.

“Las hectáreas afectadas han sido menores a las del año pasado, hemos tenido mayor cantidad de incendio a los del año pasado, por suerte los hemos podido contener mucho más rápido y eso ha evitado que se nos agrande, como muestra podemos decir que no tenemos ningún incendio que haya llegado a las 10 mil hectáreas este año”.

El funcionario añadió que “la media de hectáreas afectadas no superó las 5 mil hectáreas a pesar de que tuvimos incendios complicados como en el Cerro Nevado donde no tuvimos acceso con vehículo. El personal ha hecho una tarea impecable”.

Los números muestran que esta temporada de incendios se han registrado 135 episodios de quema de campos con un promedio de hectáreas afectadas de 585.

Esos mismos números la temporada pasada fueron de 199 incendios en total y un promedio de hectáreas afectadas de 1.356.

Las diferencias notables se deben a que en enero pasado se produjeron en Alvear y San Rafael los incendios más graves desde la temporada de 2000/2001. Se quemaron así en un período de unos quince días en el primer mes del 2018 más de 190.000 hectáreas entre ambos departamentos con los siniestros que tuvieron a maltraer muchos campos y poblaciones cercanas, y que obligaron a la intervención de distintos organismos y autoridades para combatir las llamas en los peores días.

Luego de esa temporada feroz se hizo mucho hincapié en que los productores tengan sus picadas cortafuegos en condiciones, aunque no todos han tomado nota de ello.

Estos meses de verano no hubo, al menos por largos períodos, el cúmulo de condiciones que favorecieron el fuego el año pasado, es decir, sequía prolongada, vegetación apta para la combustión y bolsones de baja humedad, además de otros factores que a veces inciden como días de viento y rayos descargados por tormentas.

Fuente: Diario San Rafael / Edición: A.C.