Uno de los deseos del gobernador Alfredo Cornejo es finalizar su gestión sentando las bases de un nuevo banco provincial. A casi 20 años del cierre definitivo del Banco de Mendoza y tras varios acercamientos de distintos sectores políticos a esta idea, desde el Ejecutivo analizan las posibilidades de desarrollo del proyecto, que podría absorber a dos de sus herramientas financieras actuales: el Fondo para la Transformación y el Crecimiento y Mendoza Fiduciaria.

La puesta en marcha de un nuevo banco estatal, como instrumento de financiamiento, es uno de los objetivos de Cornejo, a poco menos de un año de dejar su mandato. Este planteo está vinculado a un “necesario proceso que la provincia tendrá que tener de inclusión financiera. Es decir, tratar de que se bancarice la mayor cantidad de personas posibles y que obviamente lo haga con un instrumento que sea local”, explicó Sergio Moralejo, subsecretario de Industria y Comercio del Ministerio de Economía.

Este proceso no será inmediato, sino “a mediano plazo. No es que van a desaparecer, que no van a existir más, se trata de potenciarlas en algo que las supere en calidad y con una proyección de competitividad en el tiempo”, detalló Moralejo, quien fue además director Ejecutivo del FTyC hasta agosto de 2018.

Con respecto a la naturaleza de estas herramientas, el FTyC nació en 1994 con el objetivo de ser “una suerte de un fondo para el desarrollo de determinados proyectos, el mismo se fue fomentando a través del tiempo y empezó a trabajar con la desaparición de los bancos provinciales en líneas propias para Mendoza, acordes al modelo y la necesidad de la provincia”, destacó el funcionario radical.

En ese sentido hizo hincapié en la importancia de esta entidad como parte del proyecto de creación del banco provincial: “Naturalmente, el FTyC debería ser subsumido o absorbido en ese marco, porque en definitiva tendrías dos entidades financieras que están cumpliendo el mismo fin”.

Por su parte, Mendoza Fiduciaria, surgió como respuesta a la necesidad de la expansión de otro elemento financiero: el fideicomiso. “En el futuro, este también puede ser un instrumento que forme parte de la entidad financiera a crearse. En definitiva, eso se definirá en la carta orgánica, pero en un artículo se puede estipular que, entre las autorizaciones financieras, podrá ser un agente fiduciario. Eso le va a permitir administrar fideicomisos, que es una herramienta moderna y con mucho uso”, agregó Moralejo.

Con respecto a una posible participación de Cuyo Aval, el funcionario explicó que esto no es posible, porque se trata de una sociedad de garantías recíprocas, por lo tanto no es un instrumento de financiamiento, pero sí financiero en términos de garantías.

La importancia de una casa matriz local

En la actualidad, en Mendoza no hay casas matrices de ningún banco. Esto para Moralejo no es un hecho menor, ya que la radicación implica una política de acercamiento y de identificación con los clientes, con los servicios que presta la entidad. Por ende, los diseños de las líneas crediticias o de los servicios de estas entidades están estandarizados en términos generales y difícilmente logran adaptarse a las economías regionales.

“Actualmente pasa que, cada vez que hay que diseñar una política de crédito con nuestro agente financiero tenemos que ir a Buenos Aires a discutirla, a hacerles entender cómo funciona la economía de Mendoza”, ejemplificó en ese sentido.

Proyecto a mediano plazo

Aún no hay aspectos definidos sobre cómo será el proyecto del banco provincial. El subsecretario de Industria y Comercio destacó la necesidad de “tener muy en claro” el tipo de entidad financiera y las autorizaciones requeridas por parte del Banco Central.

A su vez, la conformación accionaria, también se constituye como un tema central. Por el momento, se barajarían tres opciones: que sea netamente estatal; que posea participación pública mayoritaria y privada minoritaria; o mixta, es decir, entre el sector público y privado por partes iguales.

Si bien aún no se define este aspecto, Cornejo ya se ha referido a su intención de que la entidad tenga participación de ambos sectores.

“Todas esas cuestiones requieren de un análisis profundo, porque no solamente se va a determinar la parte jurídica sino el funcionamiento financiero de la entidad. Estos son los aspectos que están en estudio. Es un proceso, nadie seriamente puede aspirar a tener una entidad financiera de un día para el otro. El objetivo es, en el mediano plazo, dejar las bases sentadas”, concluyó Moralejo.

Fuente: Diario El Sol.

A.C.