La Cámara de Apelaciones de San Rafael dictó una sentencia de segunda instancia resolviendo que la comuna no deberá abonar ningún monto por el juicio que el Feedlot Quimey Malal S.A. sostenía contra la Municipalidad de General Alvear por los daños y perjuicios en relación a la clausura del mismo.

El pasado jueves 14 de marzo se conoció la sentencia de primera instancia del Tercer Juzgado de Paz de General Alvear en la cual condenaba a la Municipalidad con el pago de más de 4 millones de pesos para con la empresa por el litigio que se sostiene desde 2010. (http://vinasfm.com/noticias/por-el-feedlot-habilitado-y-clausurado-en-la-gestion-de-de-paolo-la-comuna-pagaria-un-juicio-millonario/).

Tras conocerse la sentencia de primera instancia, el cuerpo de asesores letrados del municipio apeló a la Cámara Civil de San Rafael y esta resolvió dejar sin efecto la sentencia dictada por el Juzgado local. (http://vinasfm.com/noticias/caso-feedlot-el-municipio-apelara-a-la-camara-civil-de-san-rafael-por-la-ultima-sentencia-millonaria/).

La sentencia de Cámara es en base a una apelación efectuada por parte del cuerpo de abogados de la comuna (Sergio Alonso e Hijo) donde la Cámara de Apelaciones revirtió la sentencia determinando que el Municipio de General Alvear actuó bien conforme a derecho por tanto rechazó la demanda  y no habría que abonar ninguna cantidad de dinero a la empresa. Lo digo en potencial porque obviamente queda la tercera instancia extraordinaria que es la Corte de la Provincia y una cuarta que es la Corte de la Nación”, explicó el Dr. Gustavo Vendramín, quien participó desde el inicio en el juicio cuando ocupaba el cargo de asesor legal de la Municipalidad.

Haciendo un revisionismo de lo que aconteció post habilitación del Feedlot, fueron cruciales las manifestaciones y reuniones que los vecinos próximos al establecimiento pecuario realizaron para relocalización de la empresa. Los olores y los desechos generados ocasionaron que el Municipio en 2010 clausurara y por ende, rectificara su anterior aval autorizando la apertura del corral de engorde.

¿QUÉ OCURRÍA EN EL 2010?

La instalación de un sistema de Feedlot (engorde de ganado) en el distrito de Bowen generó discusiones entre vecinos, concejales y el Ejecutivo en el año 2010. El conflicto se inició con las quejas de los habitantes de ese lugar, quienes decían que no soportaban más los olores desagradables que se emanaban. Por eso la Comuna intimó a la empresa a retirarlo y los concejales sacaron una resolución para reglamentar la actividad. Desde la empresa señalaron que no estaban en falta.

El feedlot estaba ubicado sobre Ruta Nacional Nº188 entre calles 21 y 22, y ante las constantes quejas de los vecinos por los malos olores, la delegada de Bowen en ese entonces Nelly Emilio, informó que la Dirección de Inspección intimó a la firma Quimey Malal SA para que retirara el feedlot en un tiempo de 180 días.

El Concejo Deliberante realizó una sesión especial y aprobó una resolución con una reglamentación que determinaba que la actividad tuviera pautas claras en la habitación. La concejal Alejandra Fiasche dijo que este establecimiento les ha causado muchas molestias a los vecinos de Bowen y para que se habilite “se tendrá que tener en cuenta la distancia de los centros urbanos, rutas nacionales y lugares donde hay agua; la idea es regularla y que funcione sin molestar a nadie”. Explicó que el feedlot funcionaba con una factibilidad anterior a que “se creara la Dirección de Gestión Ambiental y no exigía informe de impacto ambiental”.

El concejal socialista Daniel De Monte responsabilizó al Municipio por dar factibilidad a este proyecto. “Al tener la habilitación la gente lo utiliza, incluso están en regla, la actividad es lícita, la que se ha equivocado es la Comuna por desconocer la actividad y entregar la habilitación”.

Representantes de Quimey Malal S.A. dijeron ese año que todo estaba en manos de sus abogados, ya que hacía más de dos años cuando pidieron autorización en la Comuna las inspecciones dieron el aval para la instalación.

Está toda la habilitación y en ese momento no pedían el impacto ambiental, no lo hicimos porque no lo pidieron, se dieron cuenta ahora”, reflejaron desde la empresa en el año 2010.

F.B. (F.M. Viñas).