Los despachos al mercado interno crecieron durante abril, pese al cierre de bares y restaurantes. Se vendió más para consumir en los hogares

Contra todos los pronósticos y pese al cierre de bares y restaurantes, los despachos de vinos al mercado interno crecieron 1,1% en abril. Los referentes del sector relacionan la mejora con un cambio en los hábitos de consumo, que permitió compensar la caída de ventas en negocios gastronómicos con un repunte notable de la consumición hogareña.

En detalle, las estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) indican que en el cuarto mes del año pasado las bodegas despacharon 661.413 hectólitros de vino, contra 668.514 hectólitros comercializados en igual mes de 2020.

Parece una diferencia mínima (7.101 hectólitros), pero se trata de un crecimiento importante, considerando que la vitivinicultura perdió uno de sus canales de venta tradicionales: los bares y restaurantes. Es que en el mercado del aislamiento social, preventivo y obligatorio, todos los negocios de esa categoría debieron permanecer cerrados el mes pasado.

Si se hace un análisis más preciso, se observa que el repunte de abril se concentró en los vinos de color, tanto en los vinos “sin mención varietal” (mejoraron 1,2%), como en los “varietales” (13,4% de crecimiento).

Cabe destacar además, que abril logró “mantener a flote” el mercado interno, pese a la caída del 6,3% registrada en marzo pasado. En el total de los cuatro meses, los despachos mostraron un repunte del 3,7%.

Qué pasa en el mercado

El crecimiento de las ventas en el mercado interno sorprende, pero tiene su explicación. Martín Hinojosa, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), señaló que se han visto revitalizadas las compras en supermercados y mercados de cercanía de Argentina. “Lo que ha compensado la baja en bares y restaurantes ha sido el consumo en casa. Se ha generado un nuevo momento familiar, de consumo hogareño. Ahora hay gente que almuerza y cena con vino aun en días de la semana”, explicó.

“La otra explicación a la mejora es que el vino no ha subido de precio. Muchas bebidas, tanto alcohólicas como no alcohólicas, han aumentado, pero no el vino. Eso ha permitido ganar ganar cuota del mercado”, cerró Hinojosa.

En tanto, Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, sostuvo que “se ha visto un movimiento inusual de consumidores que fueron a comprar vino con damajuanas”, lo que a su entender se explica por un aumento del consumo de vino en los hogares argentinos.

“La gente ha vuelto a tomar vino en su casa. En un año en que se esperaban todos números negativos, se están viendo resultados positivos, gracias al cambio en los hábitos de consumo. Esperemos que esto se consolide en el tiempo, aun después de que se recuperen las ventas de bares y restaurantes”, comentó. “Lamentablemente esto no se traduce por ahora en mejores precios para el productor”, agregó.

Se mostró de acuerdo Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), quien destacó que, cuando empezó la pandemia, la industria pudo seguir trabajando, al igual que los supermercados y los comercios cercanos. “Se perdió la botella abierta (bares y restaurantes) y el enoturismo, pero todo indica que esa porción del mercado fue remplazada por un crecimiento del consumo en el hogar”, apuntó.

No obstante, Villanueva recomendó cautela a la hora de analizar los resultados, ya que los “despachos” (es lo que muestran las estadísticas del INV), reflejan la cantidad de vino que las bodegas colocaron en góndolas y almacenes, pero esto no implican necesariamente un crecimiento de las ventas al consumidor final. “Recién en mayo se podrá confirmar cuánto creció el consumo en los hogares”, aseguró.

Exportaciones en alza

Los envíos al exterior también cerraron el primer cuatrimestre en alza, medidos en volumen. Las estadísticas publicadas por el INV muestran que Argentina pasó de exportar 916.454 hectólitros de vino entre enero y abril del 2019 a 1.463.408 hectólitros en igual período de 2020 (59,7% de incremento). Lo negativo, es que en términos de valor los envíos bajaron 1,2%, cayendo de U$S 184,1 millones FOB el año pasado a U$S 181,9 millones FOB esta temporada.

Patricia Ortiz, presidente de Bodegas de Argentina, explicó que esta ambigüedad se explica porque el crecimiento en volumen se dio de la mano de los graneles, que lógicamente tienen un valor de mercado sustancialmente más bajo que el vino fraccionado. “La mejora fue exponencial porque veníamos de un año malo para los vinos a granel. Este año, en cambio, Sudáfrica tiene prohibición de ventas de vinos y Australia tuvo una mala cosecha, mientras que nosotros estamos con buen precio y volumen”, apuntó Ortiz.

Fuente: Los Andes / A.C.