La noche del 30 de mayo de 1929 no fue como cualquier otra. Hacía un frío terrible producto de un temporal de Cordillera y las personas se habían retirado temprano a sus domicilios a dormir lo más calentitos posible.

Publicó Crónicas Departamentales que a las 5.30 hs. se produjo el primer temblor, con el ruido de las cosas que se rompen al ser desplazadas por una fuerza colosal, y a lo único que atinó la gente, fue a huir.

Punto del epicentro.

Sin embargo la tierra seguía moviéndose y el frío era insoportable. Poco después el ruido del temblor había pasado, pero se sentían los gritos y lamentos de la gente que estaba apretada bajo los escombros o que lloraba a los muertos.

El epicentro se ubicó en el sur de la provincia de Mendoza, en Colonia Las Malvinas, en el departamento San Rafael, sobre la Falla de Malvinas la cual se encuentra dentro del Bloque de San Rafael.

El evento se cobró con la muerte de treinta personas en total y hubo casi un centenar de heridos. En Villa Atuel, entre los fallecidos figuró la esposa del enólogo de la bodega Arizu, Blanca de Gargiulo, quien salió corriendo y, al llegar a la calle, se dio cuenta que no tenía a su bebé, volvió a buscarlo y el techo de la casa se cayó y los mató a los dos.

La escuela de Villa Atuel se desplomó y el ferrocarril prestó unas carpas y durante un tiempo dieron clases en ellas hasta que se pudo levantar la nueva escuela, que lleva por nombre “Argentinos-Uruguayos”, ya que para su beneficio se realizó un partido de fútbol entre ambos equipos.

En Malvinas, la señora Niní Turqui de Arráez, solía contar que siendo pequeña dormía junto a su hermanito cuando de repente despertó y veía las estrellas. Lo que pasó es que el techo no estaba más, había caído sobre la cunita de su hermano, quien se salvó porque tenía la costumbre de ir a dormir con sus padres a mitad de la noche. Por el terremoto se incendió el almacén del padre y perdieron todo.

Otro vecino del lugar, Francisco San Juan, contaba que tenía un hermoso chalet, y por el terremoto se le cayó y aplastó a uno de sus hijos, no durmieron más en la casa porque la madre dijo que no quería dormir en una casa que le había matado a un hijo.

El sismo fue sentido hasta San Juan al norte, Buenos Aires al este y Río Negro al sur. Es el peor sismo registrado en el sur provincial. La magnitud estimada fue de 6,8 en la escala de Richter, a una profundidad de 40 km; y de una intensidad de «grado VIII» en la escala de Mercalli.

Siguió temblando por casi un mes y estos habitantes nunca olvidaron el horror que habían vivido. En Villa Atuel se ha levantado un monolito que recuerda a las víctimas.

•F.B.