11 de noviembre de 1894, nacía Juan Bautista Vairoleto, Hijo de inmigrantes piamonteses y mito popular argentino.

Las historias de santos criminales tienen un formato prototípico: sus protagonistas suelen ser víctimas de persecuciones injustas, a veces por el amor de una mujer, como le ocurrió a Juan Bautista Vairoleto, y se ponen fuera de la ley por las arbitrariedades de la policía, el caso de Mate Cosido, según su propio testimonio; sus robos afectan exclusivamente a los poderosos y tienen cierto sentido redistributivo de las riquezas, o bien festivo, como las celebraciones adjudicadas a Martina Chapanay; las fuerzas de seguridad recurren a traidores y los ejecutan con ensañamiento, lo que refuerza la indignación popular y la simpatía hacia los bandidos.

De esos míticos bandidos rurales, quizás la referencia mayor en nuestro departamento sea la legendaria figura de Juan Bautista Vairoleto. Nació el 11 de noviembre de 1894 en Colonia Los Algarrobos, sur de la provincia de Santa Fe, en la actualidad la localidad de Carlos Pellegrini.

Sus padres fueron Don Vittorio Vairoleto y Doña Teresa Mondino, quienes se unieron en matrimonio en el año 1884 en una pequeña aldea piamontesa llamada Villa Falleto, Teresa era en aquel momento, una adolescente que recién comenzaba a dar sus primeros pasos de juventud, Vittorio varios años mayor, ya era un hombre joven que había encontrado el amor en aquella muchacha cuyo padre, Don Antonio Mondino, un par de años antes se había hecho a la mar en busca de un mejor destino para su familia en la lejana República Argentina.

Don Antonio Mondino, estaba en la sencilla ceremonia religiosa de su hija, y trató de convencer a los contrayentes para que realizaran el mismo periplo que él había hecho y así poder forjar una nueva vida en América, pero los esfuerzos fueron vanos. Pero una difícil situación política e institucional recrudeció en cada rincón de Italia y esto golpeaba con más fuerza las débiles economías rurales piamontesas, así la pareja, ya con un hijo recién nacido, Manuel el hermano mayor de Juan Bautista, emprende el viaje, primero en carro desde Villa Falleto hasta la ciudad más importante de la zona: Torino y luego en tren al Puerto de Génova. Al llegar Don Vittorio se emplea como palero en un barco de cargas y pasajeros con destino al Puerto de Buenos Aires. El palero era el encargado de dotar de carbón a las grandes calderas de esos inmensos buques que cruzaban semanalmente el Océano Atlántico, cargados de sueños y esperanzas, entre ellas las de la joven pareja piamontesa y su niño recién nacido.

Al llegar los padres del “Gaucho de los Pobres”, se encuentran con una ciudad mucho más cosmopolita y una sociedad tan diversa que les causaba asombro y hasta cierto temor, es así que deciden emprender rumbo al interior de la provincia de Buenos Aires y de allí más al norte, donde tímidamente iban surgiendo las primeras colonias agrícolas nacionales y en donde, según les había contado el padre de Teresa, se daban posibilidades a raudales. Van deambulando por Carlos Pellegrini, Montes de Oca, Venado Tuerto, todas en la provincia de Santa Fe, periplo que realizan la mayor parte de las familias de inmigrantes que llegaban al lugar y que eran víctimas del perverso e injusto sistema de arrendamiento de tierras para el cultivo, que era dominado por poderosos terratenientes inescrupulosos que los sometían a duras condiciones de alquiler y de trabajo. Esta situación produjo el Grito de Alcorta, en la localidad que lleva este nombre en el sur santafesino, y el nacimiento de la Federación Agraria Argentina, cuyo objetivo mayor era la defensa de los intereses de los pequeños agricultores ante los latifundistas argentinos.

Una familia de, aquellas tantas que se veían sometidas a estos maltratos, fue la de Don Vittorio Vairoleto y Doña Teresa Mondino. En ese andar y mientras vivían en una pequeña chacra del paraje Colonia Los Algarrobos, en cercanías de la actual localidad de Carlos Pellegrini, va a nacer el 11 de noviembre de 1894, el quinto hijo de la pareja a quien van a bautizar como Juan Bautista Vairoleto. Le van a ayudar en el parto una vecina de una chacra cercana y una mujer que oficiaba de partera en el lugar, en un parto sin complicaciones mayores. Dos meses más tarde, el 14 de enero de 1895, será bautizado el niño, por el padre José Ponta, en la Parroquia San Jorge de la ciudad de San Jorge en la provincia de Santa Fe.

Hacia 1896, Don Vittorio, es anoticiado de la rápida expansión que estaba viviendo el servicio de ferrocarriles en nuestro país, y del pronto comienzo de la obra de construcción de la línea que unirá las localidades de Buchardo con Italó, en el sur de la provincia de Córdoba. Enterado de la situación, la familia se traslada junto a otras familias de inmigrantes del lugar, en una caravana de carros, desde la localidad santafesina de Venado Tuerto hasta Buchardo en el sur cordobés.

Una vez instalado en el lugar su padre se integró al nutrido grupo de obreros del tren Buenos Aires al Pacífico, que finalizó la construcción de este ramal el 17 de mayo de 1900. La familia Vairoleto se va a radicar en el viejo Italó, ya que en el año 1905 los habitantes del lugar debieron trasladarse algunos kilómetros en el nuevo emplazamiento que tendría el pueblo, que había nacido como parte de una estancia de la familia Etchegoyen.

Allí el padre de familia, arrienda una fracción de tierra de un extenso campo de propiedad de la familia Guerrero, ese campo recibe en la actualidad el nombre “La Felisa”. Allí el padre, además, debe realizar algunas “changas” fuera del campo, ya que no alcanza para la mantención de la familia y el arrendamiento se hace cada vez más difícil de pagar. En este tiempo el pequeño Juan Bautista, será dado en crianza como se suele mencionar, a un almacenero del lugar, el cual además de enviarlo a la escuela, lo hará trabajar como ayudante en el almacén. Esta situación le permitirá al niño, conocer de primera mano las historias de vida de los parroquianos que día a día asisten al lugar. Llenas de desventuras y algunas alegrías, esto seguramente irá forjando esa especial personalidad apegada al sentir y a las penurias que sufría el peón de campo y su familia, que años más tarde se transformarán en acción.

Juan aprendía rápido, no solo los conocimientos escolares, también el manejo del pequeño almacén de campo, se lo describe como un niño más bien introvertido y dispuesto, rubio, ojos celestes de tez blanca y dotado de un espíritu sagaz.

Por aquellos años conocerá a Doña Aurora, una mujer cincuentona, con conocidas dotes de “curandera” y a su marido, Don Onorio, el “soguero” del pueblo. Con quienes entablara casi una relación de tíos y sobrino. Será en él, en quien Doña Aurora, confiará muchos de sus conocimientos sobre la cura de males y enfermedades, los cuales Juan Bautista desplegará hasta los últimos días de su vida.

En 1905, se produce el cambio de lugar de Italó, y es allí cuando comienzan los problemas para el almacenero con quien compartía sus días el niño Juan Bautista. La situación lo lleva a trasladarse a la ciudad de Rosario debiendo volver Juan, a la casa de sus padres. Pero un hecho marcará la vida del niño, casi dos años después, muere Doña Teresa, su madre. Aparentemente, “una enfermedad al hígado”, según consta en su acta de defunción, provocó la muerte. Su madre es sepultada en el viejo cementerio de Italó, lugar que tendrá la visita del bandido rural, hasta pocos años antes de su muerte en nuestras tierras.

El golpe de la muerte de la madre conmociona a la familia Vairoleto, y provoca un cambio fundamental en el carácter y la vida de aquel niño. Padre e hijo se van a unir a una tropa de arreo por un tiempo, allí el niño conocerá de primera mano la inmensidad de la llanura y los secretos del andar en el campo, además de las técnicas y el manejo del caballo, su compañero fiel, y que lo hará un jinete de envidiar.

Tiempo más tarde, Don Vittorio Vairoleto, consigue un campo en arriendo en la zona de Eduardo Castex, en la provincia de La Pampa, en un paraje denominado “Isleta de Monte Nievas”. Hasta aquella parcela de unas 400 hectáreas, denominado Lote 19, ubicadas a unos 18 kilómetros al norte de Castex y en dirección hacia lo que años más tarde sería la localidad de Arata, se van a trasladar el padre y sus hijos, ya Juan Bautista comenzaba a vivir los albores de su adolescencia, y será en aquel, hasta entonces Eduardo Castex, donde surgirá una nueva etapa de la historia del mito y la leyenda.

Fuente: «Más allá de la frontera… Vairoleto» Historia y leyenda de un bandolero Autor: Néstor Rubiano «Colección Tierra Nuestra, Editorial Corregidor. Extraído de Crónicas Departamentales.

A.C.